Devaluación en Venezuela: efectos sobre el comercio y la integración en América del Sur

16 July 2010

Desde enero de 2010, la aplicación de un sistema de cambio dual del bolívar fuerte frente al dólar estadounidense, así como los nuevos controles sobre el mercado de divisas ─ con la recién aprobada Ley sobre ilícitos cambiarios ─ modificaron nuevamente el panorama económico y comercial de Venezuela. ¿Pero qué tanto favorece o desacelera el comercio regional la devaluación venezolana?

Diversidad de posiciones convergen en relación al rumbo que la política monetaria adoptada por la Administración Chávez Frías está dando, enfatizando tanto los efectos económicos como la conformación política que esto provoca en América del Sur.

En el presente año y bajo argumentos como incentivar el desarrollo de la industria local venezolana a través de la sustitución de importaciones, mejorar los ingresos estatales, la estabilización cambiaria y reforzar los controles sobre el mercado paralelo, se suscita la aplicación de medidas cambiarias como la devaluación y la ley de control monetario.

Sin embargo, su implementación ocurre en un escenario donde el fenómeno de la estanflación ronda la economía venezolana. Según cifras del Banco Central de Venezuela (BCV) y por cuarto trimestre consecutivo, la economía venezolana sufrió una caída del PIB de un 5,8% correspondiente a estos primeros tres meses del año. La tasa de inflación para el mes de mayo fue de 2,6%, que aunque fue inferior al mes de abril, llevó al índice interanual a un 31,2%. Factores como la restricción temporal de divisa para las importaciones, la disminución del consumo y la inversión, y el plan de ahorro energético explican este comportamiento, según el BCV.

De forma optimista, y por las medidas aplicadas, la autoridades estatales pronostican una inflación para este año de entre un 20% y un 22%, esperando reducir los indicadores de 2008 y 2009 que correspondieron respectivamente a un 30,9% y 25,1%, y colocaron a Venezuela como el país con la inflación más alta de toda Latinoamérica.

La devaluación del bolívar: promoviendo la ‘sustitución de importaciones’

En la historia reciente de la política monetaria venezolana, los años 2003, 2008 y 2010 marcaron claros derroteros.

Como antecedente, en el año 2002 el sistema cambiario en Venezuela se modifica pasando de una estructura de libre flotación del bolívar (Bs), con bandas establecidas, a uno de precio fijo establecido por el Estado. En el año 2003 es cuando se materializa este gran cambio, en un momento en que la nación atravesaba una severa crisis interna, manifestada en una creciente inestabilidad política y social que trajo consigo efectos negativos en la inversión, el empleo, así como en la seguridad jurídica y cambiaria.

En 2003 el gobierno decide crear en el mes de febrero la Comisión de Administración de Divisas (CADIVI), la cual mediante el decreto de control cambiario es el ente encargado de vigilar el cambio en la compra y venta de divisas extranjeras, y por tanto es el encargado de circular y liquidar las monedas. El funcionamiento de CADIVI derivó en un mayor control en la tenencia de divisas, tanto para personas físicas como jurídicas.

En 2007 se publica en la Gaceta del 6 de marzo la Ley de reconversión monetaria, decreto No. 38638, con la cual a partir del 1° de enero de 2008 entra a regir el bolívar fuerte (Bs.F). Esto implicó el establecimiento de un tipo de cambio de 2,15 Bs.F por dólar, que suplanta los 2150 Bs. por dólar vigentes anteriormente.

La idea detrás de este proceso de reconversión fue contrarrestar la inflación, recuperar el poder adquisitivo de la moneda, mejorar las expectativas económicas de los agentes y fortalecer las macrofinanzas del país. No obstante y pese a la reducción de los dígitos, en el fondo el tipo de cambio del bolívar contra el dólar se ha mantenido fijo desde 2005, y por tanto aspectos como el comportamiento inflacionario de los últimos años y los precios internacionales del crudo no habían sido contemplados en su fijación.

En enero de 2010 es finalmente cuando después de cinco año se decide devaluar el bolívar por medio de dos tipos de cambios, asignado a la canasta básica de CADIVI un tipo de cambio de 2,60 Bs.F por dólar para importaciones prioritarias (alimentos, medicinas, equipos médicos) y 4,30 Bs.F para importaciones no esenciales pertenecientes al sector comercio, automotriz y telecomunicaciones.

Pero, ¿qué implica ello? Para los importadores de productos no prioritarios significara mayores costos, pues por cada dólar se deberán desembolsar más bolívares, ocasionando que el costo de los productos importados a Venezuela también se incremente. En este sentido, Venezuela aplica la doble estrategia de desincentivar las importaciones para fortalecer la producción e industria local, a la vez que dicho fortalecimiento también genera condiciones iniciales para que otros sectores participen en los mercados externos.

Con este objetivo y a fin de que localmente se vayan creando condiciones para el desarrollo de nuevos sectores, el gobierno implementa el Fondo Bicentenario Socialista con el cual se dará financiamiento a iniciativas de sectores como: textiles y confección, calzados, metalmecánico ligera, química ligera, medicamentos, insumos agrícolas, alimentos y bebidas procesadas entre otros, con miras a promover las exportaciones, reactivar pequeñas y medianas industrias e incorporar a nuevos empresarios. En otras palabras, se promueve una nueva ola de sustitución de importaciones. Al mes de junio, un total de 142 iniciativas contaban con financiamiento que significó para el gobierno una inversión inicial de 765 millones de bolívares.

Ante este panorama, se debería esperar una reducción del comercio bilateral con los principales socios comerciales, por cuanto los exportadores a Venezuela competirán con costos más altos y precios locales más bajos, y un crecimiento de la producción interna.

Efectos sobre el comercio regional

El proceso de devaluación también fue acompañado el pasado mes de mayo con la aprobación de la reforma parcial a la Ley sobre ilícitos cambiarios, publicada en el diario oficial la Gaceta No. 5975, con el fin de regular la actividad especuladora del mercado permuta. Estas acciones se dan en momentos en que el dólar paralelo llega incluso a cotizarse por 8,2 Bs.F por dólar, muy distante de los tipos de cambio fijados en enero de este año.

Ambas medidas, tanto la devaluación como la nueva ley de ilícitos cambiarios, tienen impactos diferenciados en el comercio exterior. Con la devaluación y el proceso de sustitución de importaciones en pie, se vería afectaría la comercialización de ciertos productos provenientes de Chile y Colombia, por citar los casos más evidentes.

Por su parte, la reforma a la ley sobre ilícitos cambiarios, al darle potestad a las autoridades de excluir parcialmente a los intermediaros bursátiles de las operaciones con divisas, dificulta para los empresarios la liquidación de deuda en el extranjero. La utilización de casas de corretaje era una de las salidas que los empresarios adoptaban para liquidar sus deudas en el extranjero debido a los atrasos de CADIVI para asignar y liquidar dólares. De esta forma, éstos acudían a su casa de bolsa para adquirir la divisa que necesitaban, incluso pagando los 8,2 Bs.F por dólar, por vías no oficiales, a fin de cancelar sus deudas con los proveedores.

Con estas consideraciones y a fin de esbozar los efectos sobre el comercio regional de las medidas anteriores, se podrían identificar tres tipos de impactos: a) Países en donde parcialmente se deteriora el intercambio comercial, b) países en donde su balanza comercial con Venezuela no sufre modificaciones y c) países donde se mejora. Sin ser excluyentes, Chile, Colombia y Bolivia ejemplifican cada uno de estos casos.

Sin embargo, debe considerarse que el impacto de la devaluación dependerá del volumen de las exportaciones que se dirijan a Venezuela y de qué porcentaje de éstas correspondan a productos sensibles y a bienes suntuarios, pues así se definirá el tipo de cambio, las liquidaciones y las pérdidas y ganancias.

Con la devaluación del bolívar, la relación comercial Chile – Venezuela en ciertos productos se vería afectada negativamente. Según un informe de la Oficina Comercial de ProChile y considerando los principales productos exportados a Venezuela, un 45% de ellos tendrán derecho al tipo preferencial de 2,6 Bs.F por dólar, en tanto un 51% de los productos restantes deberán utilizar el tipo de cambio llamado “petrolero” de 4,3 bolívares por dólar.

Tomando como base las principales exportaciones chilenas a Venezuela en 2009 y considerando la nueva modificación del listado de productos que tienen acceso a las divisas oficiales, se determinó que de un total de 162 ítems arancelarios, 73 tendrían acceso al tipo de cambio para productos sensibles y 83 al tipo de cambio de 4,30 Bs.F por dólar, entre los que se incluyen productos como vinos, pulpas de frutas, jugos de polvo, entre otros. Además, existen cinco códigos arancelarios que no fueron clasificados en ninguna de las dos listas, como es el caso de las toallas desmaquillantes, insecticidas o papel higiénico, por ejemplo.

Argentina es otro de los países que ya percibe los efectos negativos. Los sectores argentinos más afectado son: el automotriz, manufacturas de hierro, medicinas, aparatos eléctricos y plásticos entre otros, los cuales liquidarán con el tipo de cambio petrolero. Según las autoridades argentinas, la devaluación representará pérdidas cercanas a US $ 500 millones.

Con Colombia la situación es muy particular en comparación a los otros países. La confluencia de diferencias políticas han traspasado a la esfera comercial, por lo que la devaluación del bolívar viene a cerrar un circulo donde ya las relaciones comerciales estaban deterioradas desde hace casi dos años (ver Revista Puentes, Vol. 10, No. 5, noviembre 2009).

De 2008 a 2009 las exportaciones venezolanas a Colombia pasaron de US$ 1.014 millones dólares a US$ 605 millones, representando una disminución cercana al 40%. Bajo estas condiciones, el comercio bilateral entre las partes se ha deteriorado, pero no por la devaluación en sí sino por la lejanía comercial que ya se había dado. Asimismo ambas naciones ya han recurrido a la diversificación de sus socios comerciales para suplir la demanda de productos colombianos y venezolanos. Mercados como el chileno, chino, brasileño y canadiense han sustituido paulatinamente las importaciones venezolanas a Colombia. Y en la otra frontera, países del grupo de ALBA (Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América), China, EE.UU. y Brasil han logrado suplir la oferta de productos colombianos.

Para socios como Bolivia, el mercado venezolano es realmente estratégico, especialmente porque éste se ha convertido en uno de los principales destinos para la producción textil boliviana tras la suspensión en junio de 2009 de los beneficios arancelarios que le otorgaba EE.UU. por medio de la Ley de Promoción Comercial Andina y Erradicación de Droga (ATPDEA).

Aún con la incertidumbre que en los primeros meses del año experimentaron los exportadores bolivianos de textiles respecto al tipo de cambio que les iban a aplicar, el resultado fue positivo para ellos. En este sentido, en marzo pasado el gobierno de Chávez decidió aplicar un trato preferencial a todas las exportaciones bolivianas aplicando el tipo de cambio de 2,60 Bs.F por dólar, lo cual se percibe como una clara señal de la importancia de este mercado y las buenas relaciones políticas entre los gobiernos.

Integración regional sí, pero con diversificación comercial hacia afuera

De toda la dinámica vivida en Venezuela, la integración regional efectivamente se promueve pero entre los países aliados. El bloque de países que conforman ALBA son un ejemplo de ello en la medida que se constituyen en socios prioritarios en contraposición a naciones como Colombia, Perú y la misma Argentina que ha recibido impactos comerciales más directos por las decisiones políticas de Venezuela. Sin embargo, en el caso de Argentina, al inicio de las disputas Colombia-Venezuela, el país se vió beneficiado por contingentes arancelarios que se le quitaron a Colombia, lo cual se suma al anuncio de la compra de carne, leche y otros productos.

La devaluación también está implicando un proceso de promoción de exportaciones en nuevos sectores. Esta dinámica en sí buscó la diversificación de socios comerciales, pero no tanto en la región pues la apuesta comercial ha sido hacia los mercados asiáticos, como China, Singapur y Japón. Muestra de ello es que de los 10 principales países destino de las exportaciones venezolanas, solamente tres pertenecen a América Latina.

Finalmente, todavía es apresurado adelantar otro tipo de conclusiones en relación al efecto que la devaluación del bolívar y otros controles monetarios tendrán en el comercio y la inversión de Venezuela por lo reciente de las medidas. Sólo resta esperar que ambas medidas, como era prometido, sí den resultados positivos para el crecimiento económico del país y el bienestar de su población.
Proyectos financiados por Fondo Bicentenario generan más de 6 mil empleos (2010, 8 de junio). Comunicas.org. Consultado el 17 de junio en http://es.comunicas.org/2010/06/09/proyectos-financiados-por-fondo-bicentenario-generan-mas-de-6-mil-empleos/

Venezuela vuelve a modificar listado de productos con acceso a divisas oficiales (2010, 10 de mayo). http://rc.prochile.cl/noticia/25595/1

Devaluación afecta exportaciones de Argentina por unos $500 millones (2010, 12 de enero). El Universal. Consultado el 7 de junio en http://www.eluniversal.com/2010/01/12/eco_ava_devaluacion-afecta-e_12A3278531.shtml

Banco de Comercio Exterior de Venezuela (Bancoex). Estadísticas. Disponible en http://www.bancoex.gov.ve/pdfestadisticas/BALANZA%20COMERCIAL%20VENEZUELA%20-%20COLOMBIA.pdf. Consultado el 3 de junio de 2010.

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