Editorial | Un nuevo horizonte de oportunidades

22 December 2016

Este 2016 marcó un hito en las relaciones internacionales, incluidas las de comercio. Fuimos testigos del proceso Brexit y del triunfo de Donald Trump en la elección presidencial de Estados Unidos, aun cuando los pronósticos de numerosas encuestas y mediciones daban como ganadora a Hillary Clinton. Ni los medios masivos ni los analistas, con una excepción, pudieron vaticinar los resultados finales que ponen, de una u otra manera, en suspenso el sistema de gobernanza internacional y los aspectos vinculados a la globalización.

¿Se trata de un nuevo horizonte de oportunidades? Probablemente. El liderazgo de Estados Unidos en las relaciones comerciales internacionales se transforma, relentece y posiblemente abre el juego a otros protagonistas.

Por ahora hay una gran incertidumbre sobre la implementación de los planes y las promesas de campaña del presidente electo. Aún así, Aún así, la revisión del Tratado de Libre Comercio de América del Norte parece inminente, y muy tibias son las oportunidades para que el Acuerdo de Asociación Transpacífico sea ratificado por Estados Unidos en el corto plazo y prosigan las negociaciones comerciales de la Asociación Transatlántica de Comercio e Inversión.

Socios estratégicos han apurado acciones para reafirmar su relación con Estados Unidos. Tal ha sido el caso particular de México, cuyo Gobierno, sector empresarial y hasta academia han lanzado llamados a enfatizar el vigor del comercio bilateral y, por lo tanto, la continuidad de un marco jurídico pertinente que lo regule.

Chile y Perú, por su parte, los otros dos socios latinoamericanos del TPP, han mantenido la calma. La presidenta de Chile, Michelle Bachelet, ha declarado en diversas ocasiones que defenderá al TPP en todas partes, aunque a la fecha no se ha avanzado en su ratificación. El presidente de Perú, Pedro Pablo Kuczynski, ha sido más cauto e incluso ha señalado que no le gusta el TPP, pues lo aleja de China, el principal socio de su país y de muchos otros en América Latina. Al igual que en Chile, tampoco se han concretado avances en su proceso de ratificación.

Con este escenario a cuestas, Asia podría pasar a ser el eje central en la formulación de normas comerciales y la Asociación Económica Integral Regional (RCEP, por sus siglas en inglés) –acuerdo actualmente en negociación por los miembros de Asean más Australia, China, Corea del Sur, India, Japón y Nueva Zelandia– podría convertirse no solo en la fuerza normativa comercial, sino también en la pieza clave que China ha estado promoviendo para asentar su poderío comercial internacional.

 

El equipo de Puentes. 

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