El mecanismo de tecnología climática: la oportunidad de Cancún

7 March 2011

Ahmed Abdel Latif*

El acuerdo para establecer un nuevo mecanismo sobre transferencia de tecnología es uno de los resultados concretos de la Conferencia de cambio climático de Cancún, el cual tal vez no ha recibido la atención adecuada en comparación con otras decisiones, como la creación de un Fondo Climático Verde, así como la reducción de emisiones provenientes de la deforestación y la degradación forestal (REDD, por sus siglas en inglés).

El principal propósito del mecanismo es acelerar el desarrollo y la transferencia de tecnologías limpias, en particular hacia los países en desarrollo, con el objetivo de apoyar las acciones de mitigación y adaptación. Hay un amplio reconocimiento de que la difusión a gran escala de estas tecnologías es fundamental para apuntalar los esfuerzos globales para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero.

A pesar de que la transferencia tecnológica ha sido un objetivo clave de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre Cambio Climático (CMNUCC) desde sus orígenes, los países en desarrollo han pedido por años tomar medidas concretas para fortalecer este pilar esencial del régimen de cambio climático, particularmente debido a la clara relación que existe entre el grado en que éstos implementarán sus compromisos bajo la Convención y la aplicación efectiva que los países desarrollados harán de sus compromisos en materia de recursos financieros y transferencia de tecnología.

Desde esta perspectiva, el nuevo mecanismo tecnológico puede ser un importante punto de convergencia tanto para países desarrollados como países en desarrollo para que conjuntamente trabajen en un espíritu positivo para acelerar la difusión y distribución de tecnologías limpias. Sin embargo, muchos son los retos que prevalecen para que el mecanismo se vuelva operativo y efectivo.

Primero, necesita ser dotado de los recursos suficientes si es que va a jugar un papel significativo y tener un verdadero impacto. En tal sentido, ni el monto de los recursos con los que contará, ni su vínculo con los mecanismos de financiamiento, como el nuevo Fondo Climático Verde, aún están claros.

En segundo lugar, deben resolverse varios aspectos institucionales, como la naturaleza de la relación entre los dos órganos del mecanismo: el Comité Ejecutivo de Tecnología (CET) y el Centro y Red de Tecnología del Clima. Aunque inicialmente se previó que el CET supervisaría el trabajo del Centro y Red de Tecnología, aprehensiones respecto a la posibilidad de que el CET se convierta en un órgano político que intervenga en asuntos tecnológicos han conllevado a una reevaluación de la situación. Este es uno de los asuntos que debe ser rápidamente resuelto,, a más tardar en la conferencia de cambio climático de Durban, con el fin de no perjudicar el trabajo futuro del mecanismo.

Finalmente, e incluso de manera más importante, los dos órganos antes mencionados cuentan con una lista de áreas generales prioritarias de funciones, las cuales en algunos casos se sobreponen y en la mayoría de las ocasiones deben ser elaboradas con mayor detalle. Por ejemplo, el  Centro y Red de Tecnología del Clima debe "facilitar una Red de centros nacionales, regionales, sectoriales e internacionales de tecnología, redes, organizaciones e iniciativas". La modalidades de dicha red requieren amplia consideración tomando en cuenta las experiencias existentes.

Globalmente, el nuevo Mecanismo de Tecnología potencialmente representa un paso para ir más allá del enfoque ‘convencional' para la transferencia tecnológica bajo el régimen de cambio climático - basado esencialmente en el fortalecimiento de capacidades y la evaluación de necesidades tecnológicas - a uno más ‘dinámico' encaminado a fomentar las asociaciones público-privadas, promover la innovación, y catalizar el uso de mapas de tecnología y planes de acción, así como lograr la movilización de centros nacionales, regionales e internacionales de tecnología, y facilitar actividades conjuntas de investigación y desarrollo.

Durante las negociaciones preparatorias hacia Cancún, los países en desarrollo habían pedido la consideración de los derechos de propiedad intelectual (DPI) como una de las posibles ‘barreras' para la transferencia de tecnología. No obstante, los países desarrollados, en particular los Estados Unidos, se opusieron a dicha demanda debido al papel tan esencial que desde su punto de vista juegan los DPI en incentivar la innovación de las tecnologías limpias. Esto dio lugar a un debate ‘polarizado', donde hubo pocas probabilidades de fomentar una discusión basada en la evidencia y no la retórica. Finalmente, no hay referencia a los DPI en las decisiones  finales de Cancún.

Además de los gobiernos, la efectividad del Mecanismo de Tecnología dependerá de la participación de un gran número de actores, principalmente del sector privado. Aunque suele haber cierto escepticismo de su parte respecto a la efectividad de los organismos internacionales para fomentar la difusión tecnológica, una contribución significativa a las actividades del mecanismo podría brindarles una valiosa oportunidad para mostrar su compromiso por combatir el cambio climático, más allá de sus actividades de negocio tradicionales.

El reto que enfrenta el Mecanismo de Tecnología es arduo, pues las tecnologías son específicas para cada país y sector. No hay una solución mágica ni medidas únicas que sean válidas para todos los países. La flexibilidad en su diseño y operación, así como en su efectividad para llevar a cabo sus actividades evitarán que se convierta en otra burocracia internacional vertical redundante. Tanto los gobiernos como otros actores tienen un papel qué jugar para asegurar su éxito.

Estudio del PNUMA, la Oficina Europea de Patentes (EPO) y el Centro Internacional para el Comercio y Desarrollo Sostenible (ICTSD) sobre las patentes de tecnologías de energía limpia

Cabe destacar que el Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente, la Oficina Europea de Patentes (EPO) y el Centro Internacional para el Comercio y Desarrollo Sostenible (ICTSD) llevaron a cabo un estudio empírico sobre la función de las patentes en la transferencia de tecnologías de energía limpia (CET por sus siglas en inglés) para contribuir a una mejor comprensión del tema.

El estudio consiste principalmente en tres partes: un estudio de mapeo sobre las CET claves, un panorama de patentes basado en las CET identificadas, y un estudio sobre las prácticas en materia de licencias.

El panorama de patentes indica que las tasas de patentes (solicitudes de patentes y patentes concedidas) en las CET seleccionadas han incrementado en aproximadamente un 20% anual desde 1997. Este  aumento coincidió con la adopción del Protocolo de Kioto en 1997, que constituye indiscutiblemente una fuerte señal de que las decisiones políticas que establecen marcos adecuados son importantes para estimular el desarrollo de las CET. Las áreas que experimentan el crecimiento más intenso son la energía solar fotovoltaica, la eólica, la captura de carbono, la energía hidráulica y los biocombustibles.

Las patentes en los campos CET seleccionados son actualmente dominadas por seis paises desarollados: Japón, Estados Unidos, Alemania, Corea del Sur, Reino Unido y Francia. Estos países representan casi el 80 por ciento de todas las solicitudes de patente sobre CET revisadas Sin embargo, un número de países también surgen como actores relevantes en las áreas seleccionadas cuando los datos de patentes sobre CET son referidos en la actividad total de patentabilidad (de todos los sectores tecnológicos) en un país determinado. Por ejemplo, este análisis revela que la India figura dentro los primeros cinco países de energía solar fotovoltaica, mientras que Brasil y México comparten las dos primeras posiciones en energía hidráulica.

En lo que se relaciona a las prácticas en materias de licencias,  una encuesta de licencias llevada acabo en el marco del estudio muestra que los principales beneficiarios de licencias concedidas son entidades en China, India, Brasil y Rusia. Los resultados del estudio también proporcionan algunas apreciaciones

útiles en cuanto a los factores que toman en consideración los titulares de la tecnología para otorgar licencias. En general, la protección de la propiedad intelectual en el país del licenciatario era un factor importante para determinar si se entra o no en un acuerdo de licencia. Sin embargo, no resultó ser el único factor significativo para esos acuerdos en los países en desarrollo y los entrevistados dieron ligeramente más peso a factores tales como la infraestructura científica, el capital humano, las condiciones favorables de mercado y el clima de inversión.

.Al mismo tiempo, el 70% de los encuestados manifestaron que estaban dispuestos a ofrecer condiciones más flexibles para otorgar licencias a los países en desarrollo con una capacidad financiera limitada.

En la conformación del panorama de patente, la EPO desarrolló y lanzó un nuevo sistema de clasificación de patentes de tecnologías para la mitigación de cambio climático, empezando por las CET, que ya está disponible en el servicio público de información de la EPO sobre patentes esp@cenet. El nuevo sistema proporcionará información continua, exacta y fácil de utilizar sobre patentes, para así contribuir a mejorar la transparencia del sistema de patentes en este sector crítico tecnológico.

Para mas información, se puede consultar el informe online en: http://www.ictsd.org/themes/natural-resources/patents-and-clean-energy-bridging-the-gap-between-evidence-and-policy

*Manager Senior del Programa de Propiedad Intelectual y Tecnología, ICTSD. aabdellatif@ictsd.ch

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