Las riquezas naturales: ¿una maldición inevitable?

7 February 2013

Otaviano Canuto* y Matheus Cavallari**

La abundancia de recursos naturales es considerada una bendición. Sin embargo, desde hace algunas décadas se ha argumentado que grandes asignaciones de recursos naturales - especialmente de petróleo, gas y minerales - pueden convertirse en una maldición que, a menudo, conduce a un lento crecimiento económico y a conflictos redistributivos. No obstante, la tesis del presente artículo sostiene que no es posible establecer un vínculo claro entre recursos naturales y niveles de ingreso per cápita.

Con el fin de evidenciar la relación entre recursos naturales y niveles de ingreso per cápita, el Banco Mundial (BM) inició un proceso de innovación en las cuentas nacionales con el objetivo de identificar el conjunto de activos que mide el proceso de desarrollo. Este trabajo generó como resultado la contabilización de las riquezas durante una década (1995-2005) en más de 120 países[1].

En este artículo se analizan esos datos con el propósito de revisar y repensar algunas de las conclusiones más relevantes alcanzadas en la literatura sobre la "relación" entre abundancia de recursos naturales y crecimiento económico. La principal conclusión de esta reflexión nos lleva afirmar que no existe evidencia cierta que sugiera, de una manera determinante, que la abundancia de recursos naturales es una maldición o una bendición. Por lo tanto, su efecto en un país particular depende de otros factores.

¿Qué dicen realmente los índices de capital natural?

El BM establece que la riqueza de un país está integrado por: capital producido (maquinaria, equipos y estructuras), capital natural (tierra agrícola, áreas protegidas, bosques, minerales y energía) y capital intangible. Según la investigación realizada por esta institución, la medición del capital natural es un primer paso para entender su posible contribución al proceso de acumulación de la riqueza y, con ello, al crecimiento derivado de los ingresos totales. A continuación se definen cada uno de estos conceptos.

Capital producido

En países de renta baja, la participación del capital producido en los ingresos sigue en aumento pero su aporte se mantiene bastante reservado. Los ahorros acumulados para inversiones en activos físicos parecen acompañar y apoyar el aumento de los niveles de renta que, por lo general, ocurren a velocidades proporcionales. Estos hechos se ejemplican en el siguiente cuadro que presenta datos sobre ingreso e ingreso per cápita por tipo de capital e ingresos de 1995 y 2005.


Cuadro 1. Renta y renta per cápita por tipo de capital y grupo de renta de 1995-2005 (*) (ver PDF).

Capital intangible

Este capital se constituye en el mayor componente de la riqueza total en todos los niveles de renta, siendo más relevante para los niveles de renta media-alta y alta. Un mayor nivel educativo, el mejoramiento de las instituciones, del gobierno y otras formas intangibles de la riqueza son imprescindibles para que un país supere "la trampa del ingreso medio". En este caso, el vínculo entre el ahorro y la inversión no es tan sencillo como en el caso del capital producido porque la dinámica de acumulación de riqueza intangible depende de la calidad de la educación, del desarrollo institucional, del conocimiento colectivo y del progreso técnico derivado de las diferentes fuentes de investigación y desarrollo .

Capital natural

Del cuadro 1 se desprende que los activos naturales representan una parte sustancial de la riqueza total, principalmente para los niveles de bajos ingresos. Sin embargo, su importancia disminuye en la medida en que las economías logran elevar sus niveles de renta. No obstante, en todos los casos se puede apreciar como el uso del capital natural renovable incentiva directamente el consumo pero, una vez que los activos naturales se agotan, no existen otros activos que generen o reemplacen los ingresos generados por ellos.

Asimismo, dependiendo de su uso, el capital natural también varía con el tiempo. Su disminución en términos relativos no impide que aumente en términos absolutos como resultado de cambios tecnológicos o nuevos descubrimientos. Los países de la OCDE tenían registrados en el año 2000 US$ 125.000 por kilómetro cuadrado en activos debidamente identificados bajo tierra. Por el contrario, este indicador es de tan sólo US$ 25.000 en el continente africano. Probablemente, esto es consecuencia directa de importantes deficiencias en el proceso de descubrimiento de África.

Otro hecho importante a destacar es que los valores del capital natural también pueden cambiar como resultado de la heterogeneidad de los recursos naturales. En un sentido amplio, el valor de los activos existentes puede aumentar el crecimiento de la producción mundial si éste se basa en fuentes menos eficientes. Tales "rentas" tienden a reflejarse en el valor del capital natural en los países dotados con recursos naturales de alta calidad.

Es posible pensar que la abundancia de capital natural - medida por la riqueza natural per cápita - es en principio favorable para el aumento del nivel del ingreso per cápita. No obstante, se debe tener presente que en los diferentes países, el arquetipo medio de la progresión de la riqueza puede ocurrir con participaciones diferentes del capital natural. Para el año 2005, esto se ilustra con diferentes composiciones de riqueza entre los países de altos ingresos (Estados Unidos, Japón, Noruega, Canadá y Australia), así como en los países de ingresos bajos y medios, como se evidencia en el cuadro 2.


Cuadro 2. Participación del capital natural en la riqueza total per capita en países seleccionados (ver PDF).

¿Existe una maldición de los recursos naturales?

Algunos de los hechos anteriores explican cómo ciertas condiciones pueden dar paso a justificar por qué el auge de los recursos naturales puede convertirse en una maldición. Una gobernabilidad débil y malas políticas económicas conducen a una mala asignación y gestión de recursos: de esta forma, en un proceso de búsqueda de ingresos (‘rent-seeking'), la improductividad de ciertas actividades se traslada a las más productivas. No es casualidad que los casos de maldición de los recursos estén principalmente asociados a las industrias extractivas, ya que fácilmente pueden convertirse en objeto de búsqueda de rentas y, sobre todo, de conflictos redistributivos.

Además, el uso de los ingresos adquiridos por impuestos aplicados a las actividades de extracción de recursos naturales de consumo es una de las manifestaciones más típicas de una débil gobernabilidad. De hecho, en la mayoría de los casos, el desafío de la gestión macro que tradicionalmente acompaña el boom de los recursos naturales - en países con abundancia de estos recursos - recae en la calidad de la gobernabilidad.

Sin embargo - e independientemente de si los recursos naturales son abudantes - parece ser que en la mayoría de los casos, este nuevo capital se convierte en más renta. En efecto, como se muestra en el Cuadro 2, hay un patrón regular entre la abundancia relativa de los recursos naturales y los niveles de ingresos, y por lo tanto, no se puede afirmar que exista una maldición de los recursos naturales. Intuitivamente, según han confirmado estos resultados, existe una bendición potencial asociada a los descubrimientos de los recursos naturales dado que éstos amplían el capital social total del país.

En este sentido, los países pueden beneficiarse de una fuente adicional de riqueza en el período inicial de explotación y extinción de dichos recursos mediante el aumento de su Producto Interno Bruto (PIB) per cápita. No obstante, es evidente que el verdadero reto es invertir esos ingresos en otros activos productivos para generar otros tipos de abundancia para las generaciones futuras, y así mantener el ingreso per cápita en niveles altos.

Consideraciones finales

Con base en los datos sobre riqueza natural de los países publicados por el Banco Mundial, en este análisis empírico no se puede encontrar evidencia significativa para establecer una relación negativa entre abundancia de recursos naturales y niveles de ingreso per cápita - la  llamada "maldición de los recursos naturales"[2]. Por lo tanto, nos unimos a otros autores que señalaron que la riqueza intangible, percibida en forma de calidad de la gobernabilidad, es el factor clave que determina que la abundancia de recursos naturales sea una bendición o una maldición.

Existen tres tipos de políticas que según la literaltura constituyen la forma más segura de garantizar que la abundancia de recursos naturales sea maximizada, especialmente en países de bajos ingresos, y donde el uso de los recursos naturales puede ser crucial para el aumento del ingreso per cápita.

En primer lugar, a fin de obtener resultados favorables, es necesario que en todas las etapas de extracción y uso de los recursos naturales se garantice una alta transparencia. Además, se deben minimizar los riesgos asociados a la captación de ingresos por medio de redes clientelares a fin de evitar el comportamiento del ‘rent-seeking'.

Del mismo modo, se debe promover la adopción de normas fiscales que controlen las inversiones que podrían agotar los recursos naturales. Esto, a la postre, podría mitigar los efectos de la volatilidad asociada a los precios habituales de los recursos naturales.  Con estas medidas se puede mejorar la dinámica de la acumulación de la riqueza y elevar el nivel de ingresos.

Finalmente, se debe trabajar en reformas para avanzar en la formación de capacidades del sector público respecto a la gestión de la inversión pública, seguimiento, evaluación y presupuesto, entre otros, con el objeto de contribuir a la transformación de la riqueza de los recursos naturales en capital producido y riqueza intangible.

* Vice-Presidente y Jefe de la Red para la Reducción de la Pobreza y Gestión Económica (PREM por sus siglas en inglés).

** Consultor de la Red PREM.

[1] Esta contabilización se encuentra disponible en: Banco Mundial (2011), The Changing Wealth of Nations, Measuring Sustainable Development in the New Millenium, Washington, D.C., http://siteresources.worldbank.org/ENVIRONMENT/Resources/ChangingWealthNations.pdf

[2] Canuto, Otaviano y Cavallari, Matheus (2012), "Natural Capital and the Resource Curse", Economic Premise, Poverty Reduction and Economic Management Network (PREM), Banco Mundial, http://siteresources.worldbank.org/EXTPREMNET/Resources/EP83.pdf

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