Prioridades para la definición de una agenda de articulación de políticas y programas MIPYMES en Centroamérica

16 July 2010

Ricardo Matarrita



Las micro, pequeñas y medianas empresas (MIPYMES) representan en todos los países de la región más del 90% del parque empresarial, y son una parte muy importante del sector productivo para la generación de empleo y de mayores oportunidades para la población

Su contribución a la producción es innegable, y los estudios más conservadores estiman que no menos de un 25 por ciento de la producción puede ser atribuida a este grupo de empresas. Los desafíos de las MIPYMES se han multiplicado en la última década por los cambios en el marco regulatorio global, profundización de cambios estructurales y la aparición de nuevos competidores. No obstante, la vinculación de las MIPYMES centroamericanas en los mercados internacionales es aún limitada y pese a que la política comercial ha estado caracterizada por la suscripción de múltiples acuerdos comerciales, el aprovechamiento de los potenciales beneficios dependerá del fortalecimiento de las capacidades competitivas de las empresas y de las acciones complementarias de apoyo que se realicen desde el sector público.

El contexto actual

En Centroamérica, la institucionalidad de apoyo a las MIPYMES ha mostrado una evolución importante en todos los países durante los últimos años, que se expresa tanto en la promulgación de legislación para el fomento de MIPYMES, como en la reorientación o relanzamiento de las actividades de esas instituciones.

En la actualidad, la institucionalidad centroamericana de fomento a la MIPYMES tiene una prioridad en la estructura de toma de decisiones, ya que en la mayoría de los casos se ha elevado al nivel de viceministerios, tal y como puede verse en el siguiente cuadro.

País

Ente responsable

Guatemala

Viceministro de Desarrollo de la MIPYME, que se encuentra dentro de la estructura del Ministerio de Economía.

Honduras

Viceministerio de la MIPYME, adscrito a la Secretaria de Industria y Comercio.

El Salvador

Comisión Nacional de la Micro y Pequeña empresa (CONAMYPE), que dependió inicialmente de la Vicepresidencia de la República y actualmente deriva del Ministerio de Economía.

Belice

BELTRAIDE

Nicaragua

Dirección de Fomento Empresarial del Ministerio de Fomento, Industria y Comercio.

Costa Rica

Viceministerio de la Pymes dentro del Ministro de Economía, Industria y Comercio de Costa Rica.

Panamá

Autoridad de la Micro, Pequeña y Mediana Empresa de Panamá, con rango de ministerio.

Adicionalmente, existe una estrecha coordinación de todas estas instituciones dentro del sistema de integración centroamericana, dado que CENPROMYPE, que es el Centro regional para la promoción de la pequeña y mediana empresa, tiene como consejo director a la máxima autoridad de estas instancias, de manera que se constituye en un foro permanente de coordinación y de intercambio de experiencias.

Otro hecho relevante que caracteriza a esta región es una acentuada tendencia hacia una institucionalidad de segundo piso. Esto significa que las instituciones de fomento de las MIPYMES se encargan de la definición de las políticas y de la coordinación junto con diferentes instituciones públicas, privadas y organismos no gubernamentales afines.

También destaca que en la segmentación de los beneficiarios de los programas, el enfoque de las instituciones, salvo excepciones, se ha concentrado en las micro y en las pequeñas empresas (MYPE), para lo cual, sin embargo, cada país tiene su propia definición.

No obstante, si bien el mandato de las instituciones abarca a las empresas de subsistencia así como a las empresas de exportación, generalmente se delegan los esfuerzos en las agencias nacionales de promoción de las exportaciones durante la etapa de la internacionalización, mientras que la atención de las empresas de subsistencia se realiza a través de programas nacionales desde la perspectiva del sector social.

Política de Fomento a las Pymes

Emprendimientos

Si bien en todos los países existe conciencia acerca de la necesidad de motivar la creación y el desarrollo de nuevas empresas, la visión de la política de fomento de las MIPYMES según esa perspectiva es incipiente. Ciertos elementos ya se encuentran presentes en algunos países pero es necesario impulsar que la política de promoción de las MIPYMES abarque las tres etapas del fomento de la iniciativa emprendedora: el desarrollo de una cultura emprendedora, la gestión de nuevos emprendimientos y el fomento al crecimiento y la consolidación de los mismos.

Para el fortalecimiento de los nuevos emprendimientos y consolidación de la base empresarial existente, hay clara conciencia de que deben establecerse mecanismos de fomento diferenciados, que abarquen incentivos fiscales y financiamiento no tradicionales.

Para todo lo anterior es muy pertinente llevar a cabo acciones para impulsar la mejora regulatoria o simplificación de trámites y procedimientos como mecanismos que faciliten el establecimiento de nuevas empresas y la consolidación de las existentes reduciendo, entre otros, los costos de la formalización de empresas informales.

Respecto al tema de los emprendimientos, también es necesario avanzar en sistemas de coordinación interinstitucional, ya que por su naturaleza éstos involucran la participación de diversos sectores. También se requiere avanzar en los niveles de política pública, cultura emprendedora, y articulación entre las empresas.

Es claro entonces que hay una necesidad de ampliar la base de nuevos emprendimientos para de esta forma incrementar el número de empresas catalogadas como MIPYMES. Asimismo, paralelamente hay que desarrollar una consolidación de la base actual propiciando un ambiente de negocios que ubique a los mismos en estadios superiores de competitividad.

Financiamiento

En este tema es imprescindible la profundización del análisis sobre los sistemas de financiamiento para las MIPYMES y de acceso al crédito que actualmente tienen las MIPYMES. Esto con el propósito de identificar su efectividad, así como de los mecanismos no tradicionales de financiamiento, tales como las sociedades de garantías recíprocas, los fondos para el fomento de la innovación tecnológica u otros que permitan impulsar nuevos negocios o acelerar y consolidar los ya existentes.

Son requeridos nuevos instrumentos no tradicionales de financiamiento que no comprometan excesivamente el patrimonio de las empresas y reduzcan las elevadas tasas de mortalidad que caracterizan al sector. El apoyo real que pueda generar la banca de desarrollo es vital para el desarrollo de la base empresarial regional. El endeudamiento bancario y la debilidad de los instrumentos financieros tradicional deben ser superados.

Articulación productiva

Con relación al desarrollo empresarial, es muy importante el fomento de la asociatividad y la articulación productiva (encadenamientos productivos), mediante el diseño y la aplicación de mecanismos que faciliten la articulación entre las empresas grandes y pequeñas, el apoyo a la innovación tecnológica y la interacción entre empresas grandes y las MIPYMES. Una dificultad que enfrentan las pequeñas y medianas empresas (PYMES) es la irregular oferta de servicios, por lo que resulta de interés desarrollar un proceso de certificación de consultores independientes que mediante la provisión de servicios de desarrollo empresarial a las mismas contribuyan al desarrollo de las capacidades gerenciales en esas empresas.

La articulación productiva debe ser entendida como la forma natural de complementar negocios. En el escenario competitivo coexisten diversos tipos de empresas y en muchas ocasiones las grandes empresas se constituyen en puntos de atracción para empresas más pequeñas, lo cual da paso a procesos catalizadores para el crecimiento de iniciativas empresariales más pequeñas.

Desarrollo territorial

El fomento a la generación de agencias de desarrollo territorial, mediante la participación de las autoridades y los grupos de interés económicos locales, se convierte en un instrumento valioso para la definición de los programas de fomento de las MIPYMES. De esta forma, se procura un desarrollo regional que vaya más allá de políticas sectoriales aisladas que únicamente estén en función de los mercados externos, y por lo tanto se busca que realmente contenga una visión articuladora del conjunto de la sociedad en lo local. En tal sentido, se busca promover el desarrollo de las MIPYMES en negocios inclusivos, fundamentalmente por su mayor dispersión geográfica, su contribución al empleo y a un mayor equilibrio en el desarrollo de las regiones.

En el caso centroamericano, el impulso a las MIPYMES desde la base territorial es una dinámica cada vez más presente. Ello ha permitido sumar los esfuerzos de las organizaciones locales de los territorios, generar mayor inclusión de actores marginados, así como aglomerar actividades y generar ventajas competitivas regionales.

Transferencia de conocimientos y necesidades de información

Centroamérica está ampliamente integrada, no obstante, la carencia de información se convierte en una oportunidad a la cual hay que darle solución tanto a nivel nacional como regional. Debido a las negociaciones que ha asumido la región centroamericana, como el Acuerdo de Asociación con la Unión Europea, (UE) o el Tratado de Libre Comercio entre Estados Unidos, Centroamérica y República Dominicana (CAFTA), se ha planteado la necesidad de medir el impacto de las políticas implementadas y se ha puesto en evidencia la ausencia y disparidad de cifras disponibles con relación al sector MIPYME.

Uno de los elementos que caracterizó el proceso de la negociación CAFTA fue que hubo mucha incertidumbre y especulación sobre los potenciales efectos del acuerdo. La sensación de asimetrías en acceso a la información entre sectores y entre países fue notoria. Esta situación fue particularmente importante para las empresas más pequeñas porque en muchos casos desconocían totalmente los alcances del proceso.

En el inicio de la negociación del Acuerdo de Asociación con la UE la exigencia de actuar como bloque obligó a elevar los niveles de acceso a la información, y en el caso de las empresas más pequeñas sí se hicieron esfuerzos por parte del sector privado para salir de la transversalidad en la que generalmente se le ubicaba y ser tratado como un sector diferenciado. No obstante, pese a ese avance, no ha sido posible una medición certera de los impactos debido a las limitaciones de la información estadística disponible.

Hay coincidencia nacional y a nivel regional en Centroamérica sobre las limitaciones en la disponibilidad de información estadística acerca de la micros, pequeñas y medianas empresas. En primer lugar, existen diversas fuentes de información, con métodos de estimación, temporalidad y definiciones diferentes. Las fuentes de información provienen de estudios, encuestas y censos económicos. Derivado de esto, la información resultante presenta diferentes sesgos y son fundamentalmente propensos a la exclusión de negocios informales.

En suma, el acervo de conocimientos de la región es amplio. Son muchas las experiencias y lecciones aprendidas, pero la interrupción política hace que ese conocimiento no se capitalice Se requiere un esfuerzo permanente por la sistematización, análisis y difusión de buenas prácticas institucionales y programáticas en la región, así como la homologación de conceptos y metodologías para servicios de desarrollo empresarial y el establecimiento de mecanismos de seguimiento, monitoreo y evaluación de programas de fomento de las MIPYMES.



Es evidente la importancia que los países de la región han estado otorgando al tema del fomento de la MIPYMES al darse conocerse las políticas, los planes y los programas que los diferentes países desarrollan, y más especialmente, las acciones de promulgación de nueva legislación y de remozamiento o relanzamiento de la institucionalidad existente. Todo ello tendiente a buscar formas de hacer más efectiva la política de fomento de las MIPYMES a la vez de garantizar su continuada evolución.

En cuanto a las prioridades para las decisiones de acción política, las instituciones a nivel regional coinciden en la necesidad de impulsar debates nacionales y regionales que promuevan el fortalecimiento de los marcos institucionales y legales para el desarrollo de la política de fomento de las MIPYMES.

Finalmente, es necesario revisar la legislación sobre MIPYMES existente en los diferentes países de la región con el propósito de identificar mejores prácticas, promover modificaciones, o bien elaborar propuestas de ley de fomento para las MIPYMES en aquellos países en la que ésta todavía no existe. En este ejercicio, por cierto, debe contemplarse la creación de marcos institucionales adecuados que promuevan la sensibilización y el debate regional sobre el tema.

Asesor Regional del Centro para la Promoción de la Micro y Pequeña Empresa en Centroamérica (Cenpromype).

This article is published under
16 July 2010
Ganadores y perdedores en un acuerdo OMC sobre comercio de algodón Dentro de la serie de estudios que ICTSD ha lanzado sobre los efectos que ocasionarían eventuales acuerdos multilaterales en algunas...
Share: 
16 July 2010
Daniel Álvarez Valenzuela Marcela Paiva Véliz El pasado 4 de mayo entró en vigencia en Chile la más importante reforma a la ley de propiedad intelectual de los últimos 40 años. Esta iniciativa del...
Share: