Reunión sobre cambio climático en China arroja pocos resultados

20 October 2010

La más reciente ronda de negociaciones sobre cambio climático concluyó el pasado 9 de octubre en Tiajin, China, con muy pocos avances relevantes. Los debates de días pasados fueron un ejercicio de toma de posiciones antes de que tenga lugar la próxima Conferencia de las Partes (COP, por sus siglas en inglés) de la Convención de Cambio Climático, que arrancará el 29 de noviembre en Cancún, México.

Dos son los principales elementos del Acuerdo de Copenhague que surgieron de la pasada COP y que han estado en el tintero de las negociaciones durante 2010, y también en Tianjin: financiamiento y los procedimientos a los cuales se recurrirá para revisar si los países cumplen sus obligaciones con respecto a la reducción de gases de efecto invernadero.

En el referido Acuerdo de Copenhague, los países desarrollados se comprometieron a aportar US$ 30 mil millones para una movilización rápida de los recursos financieros de 2010 a 2012 con el objetivo de apoyar los planes de mitigación y adaptación al cambio climático de los países en desarrollo. Hacia 2020, las cantidades para ese renglón deben alcanzar los US$ 100 mil millones anuales. Además de las dudas existente sobre si estos fondos serán adicionales a la Ayuda Oficial para el Desarrollo (ODA, por sus siglas en inglés), ha sido difícil determinar el mecanismo por el cual el dinero será distribuido.

Fondo climático toma forma

En la reunión de Tianjin fueron debatidos los contornos del fondo global para el clima. Las opciones vigentes contemplan el establecimiento de una junta financiera y de un panel consultor que luego pondría en marcha la estructura respectiva. En tal sentido, los EE.UU. propusieron reunir a los ministros de finanzas para detallen la minucia necesaria.

Por el contrario, los países en desarrollo, y especialmente los más grandes, prometieron en Copenhague que sus esfuerzos para reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero estarían sujetos a su medida, informe y verificación (MRV, por sus siglas en inglés). En otras palabras, los países en desarrollo pondrán en marcha algunos procedimientos a través de los cuales pondrán a disposición información fáctica para evaluarla, revisarla y determinar cuándo, cómo y qué tan efectivamente pueden cumplir sus obligaciones de mitigación de cambio climático. Por su parte, los países llamados BASIC (Brasil, Sudáfrica, India y China) se muestran renuentes a proporcionar la información que se les está exigiendo.

Este equilibrio entre el financiamiento proveniente de los países desarrollados y la responsabilidad de los países en desarrollo fue el eje de las negociaciones de cambio climático en Tianjin. Pero al final de las mismas, los países incluso se mostraron más distanciados sobre estos y otros temas en comparación a Copenhague.

Las altas expectativas y la fuerte presión política presentes antes de la cumbre Copenhague parecen haberse tranquilizado. Hasta la Secretaria Ejecutiva de la Convención de Naciones Unidas sobre la materia, Christiana Figueres, tuvo que admitir que “México no va a entregar un acuerdo integral sobre cambio climático este año”. En cambio, espera que sea la próxima COP en Sudáfrica, que tendría lugar en 2011, la que sea capaz de reportar resultados concretos.

Las expectativas para Cancún

Por lo tanto, la pregunta sobre qué puede lograrse en Cancún se volvió el tema de discusión central pero extraoficial de la reunión de Tianjin. Una posibilidad que las Partes están considerando es una serie de ‘Decisiones’ en temas específicos, como tecnología, adaptación, deforestación, agricultura y mecanismos de mercado.

En cuanto a tecnología, las discusiones en Tianjin consideraron la posibilidad de establecer un mecanismo sobre esa materia, la opción de crear redes en esa vertiente y centros de información, así como la opción de establecer un comité que daría continuidad a los detalles del mecanismo o acuerdo.

Respecto a adaptación, el presente borrador incluye posibilidades de un nuevo protocolo de adaptación, el establecimiento de un fondo de adaptación más fortalecido, pero de alguna manera ligado al actual Fondo de Adaptación del Protocolo de Kioto. Sin embargo, hay cierta rivalidad entre países en desarrollo respecto a quién debe recibir primero los dineros: los productores petroleros insisten en que dicho fondo debe estar disponible para compensar a los países cuyos finanzas se vean afectadas como resultado del cambio climático.

En relación a las negociaciones sobre la reducción de emisiones de la deforestación y degradación de bosques, así como la conservación de los de los mismos (REDD plus), aún tendrá que verse si el asunto será capaz de ser materia para una decisión durante la conferencia de Cancún.

Por el contrario, y de manera más positiva, el debate en torno a agricultura avanzó un poco, aunque aún es incierto si este sector podrá conseguir un acuerdo independiente con acciones específicas.

Las negociaciones sobre mecanismos de mercado por ahora están más difíciles que nunca. Los países que conforman ALBA, es decir, Venezuela, Bolivia y Cuba, siguen bloqueando las discusiones. Los mercados globales de carbono están en declive, y la presión es muy alta para mantenerlos con vida, especialmente después de la incertidumbre en torno al segundo periodo de vigencia del Protocolo de Kioto.

Próximas dificultades

A pesar de que es muy factible que haya decisiones separadas en Cancún en algunos temas claves, los Estados Unidos ya han afirmado que solamente están dispuestos a dar su consentimiento a un paquete integral. Si los países en desarrollo más grandes no dan su aprobación para monitorear, informar y verificar todas sus acciones de mitigación, los EE.UU. no estarán de acuerdo con ninguna de las decisiones que se planean para Cancún. Justificada o no, la mayor preocupación de los EE.UU. es la pérdida de competitividad económica frente a países emergentes a causa de costosas medidas de reducción de emisiones. A cambio de un mayor claridad respecto a las acciones de los países en desarrollo para mitigar el cambio climático, los EE.UU. en principio apoyarían un acuerdo integral que incluya un nuevo mecanismo de desarrollo tecnológico y de transferencia de tecnología, la reducción de sus propias emisiones, así como la configuración del financiamiento para el cambio climático.

Mientras tanto, los países BASIC dicen no estar tan presionados por el financiamiento y la tecnología como sí lo están los países pequeños y medianos, y que una oferta integral como la que proponen los EE.UU. no resulta tan interesante para ellos. Más aún, los países BASIC sostienen que el compromiso de reducir las emisiones y brindar ayuda financiera y tecnológica a los países en desarrollo se queda corto respecto a las necesidades reales, y que ya antes se han dejado de cumplir promesas. Basados entonces en su contribución histórica al problema de cambio climático, los países BASIC afirman que un enfoque equitativo sería el hecho de que los países desarrollados muestren su liderazgo para reducir sus emisiones y dar apoyo.

Finalmente, el comercio es el punto más preocupante para los EE.UU. y los países europeos por las tan sonadas restricciones comerciales, conocidas como medidas de ajuste en frontera, sobre bienes importados desde países como India y China que no estén de acuerdo en objetivos obligatorios de reducción de emisiones. Alegan que los aranceles a la importación son necesarios para menguar la pérdida de competitividad de las industrias en países que sí enfrentarán metas estrictas. Nuevamente en Tianjin, funcionarios de los países BASIC retomaron la introducción de un texto que “rechace el uso de medidas unilaterales de protección” por los países desarrollados, dijo Jairam Ramesh, ministro indio de medio ambiente.

Traducción y adaptación de ICTSD y CINPE. “Tianjin Climate Meeting Delivers Little, Overshadowed by US-China Spat”, Bridges Weekly Trade News Digest, Vol. 14, No. 35, 13 de octubre de 2010.

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