PUENTES ENTRE EL COMERCIO Y EL
DESAROLLO SOSTENIBLE

Vol. 1 No. 4 Febrero-Marzo 1999

La industria brasileña y el medio ambiente en un contexto de globalización y recesión

Por Susana Kakuta

Para la industria, la globalización significa descentralización y flexibilidad en sus unidades productivas para diversificar la producción de bienes y acortar sus ciclos de vida. En este sentido, una estrategia de globalización encuentra respaldo en la tecnología informática y las técnicas modernas de gerenciamiento, entre las que la importancia del manejo ambiental crece progresivamente.

El impacto inicial de la globalización sobre el sector productivo de un país generalmente demuestra que solo las compañías transnacionales y unas pocas compañías vinculadas tecnológicamente con el exterior cuentan con la capacidad instalada para proceder a una producción eficiente, planificada racionalmente, sensible al medio ambiente y de bajo costo.

En Brasil, la mayoría de las compañías han sentido la necesidad de proceder a una reestructuración productiva para mantener sus mercados y preservar su viabilidad financiera; pero en la mayoría de los casos este intento de modernización no ha guardado relación con las metodologías que buscaban calidad y economía. Las visiones catastróficas del comienzo de este proceso mostraban una industria brasileña obsoleta y no competitiva que se hundía bajo el peso de las presiones comerciales de los productores internacionales.

Sin duda se produjeron importantes ajustes en la competitividad de la industria brasileña: en sectores como el del calzado y textiles, por ejemplo, la reestructuración productiva generó una importante reducción en el tamaño de las compañías y en el empleo, mejorando la producción y la relación costo/beneficio de los productos brasileños ofrecidos al mercado. Pero la reordenación selectiva del mercado también ha mantenido e intensificado el proteccionismo en compañías tradicionales y ha ratificado el papel de los obstáculos no arancelarios como agentes desequilibrantes en el comercio global.

En materia ambiental esto ha ido ocurriendo cada vez más a través de certificados y etiquetas. Frente a las condiciones de fuerte oferta y el probable incremento del grupo de países en recesión, la proliferación y el uso de obstáculos no arancelarios basados en demandas ambientales puede intensificarse. También es posible que las barreras no tarifarias genéricas se vuelvan más frecuentes dada la tendencia a devaluar entre los países emergentes, haciendo de las barreras arancelarias instrumentos con una baja referencia monetaria.

Incentivos para la ecoeficiencia

La participación de los productos industriales de alto valor agregado en el total de las exportaciones brasileñas es incipiente, y de hecho está por debajo de su potencial. Esta situación se repite en la participación de las exportaciones brasileñas en el total del comercio internacional. A fin de mejorar esta participación se ha dado un importante paso en la competitividad de la industria. Algunas compañías brasileñas han encontrado oportunidades de negocios en los últimos años, aprovechando las ventajas de un entorno caracterizado por un bajo crecimiento económico, para desarrollar acciones dirigidas a generar ecoeficiencia, tales como el aumento en la productividad con reducción en el uso de energía y materias primas, y la disminución en los índices de producción de residuos.

Aparte de estas empresas que han realizado inversiones motivadas por márgenes de ganancia bajos, otras han adoptado sistemas y prácticas ambientales dirigidas a mantener o ampliar los mercados internacionales para sus productos a través de la introducción de atributos ambientales en sus procesos (sectores como el minero y el de pulpa y papel).

El "valor ambiental" no es aún un requisito para conquistar y mantener mercados en Brasil. Sin embargo, se ha observado un creciente nivel de inversiones para cumplir con la legislación ambiental. La necesidad de cumplir con la ley ha ido más allá de las fronteras nacionales. A algunos sectores industriales de Brasil se les ha requerido probar que los niveles de contaminación en sus plantas son compatibles con los requisitos de los países a los que exportan. En otros casos, el certificado ISO 14001 no es suficiente, siendo necesario presentar al importador una copia del informe semestral de mantenimiento firmado por un auditor independiente. Las empresas brasileñas, principalmente los productores de materia prima, se enfrentan a tener que cumplir con estándares ambientales internacionales más estrictos, orientados a rastrear el ciclo de vida del producto manufacturado pueda ser rastreado hasta la materia prima.

Un trabajo de investigación realizado por la Confederación Nacional de Industrias en 1998 (Manejo Ambiental en la Industria Brasileña) muestra que el 85% de las compañías brasileñas realizan algún tipo de gestión asociada con la ejecución de la legislación ambiental o el gerenciamiento ambiental. La gran mayoría de las industrias han contabilizado los costos ambientales de producción, indicando que estos rara vez son más del 5% del costo total. Sin embargo, la internalización total de los costos de cumplimiento con la ley, las sanciones y otras acciones de emergencia aún no son práctica común. Esto es consecuencia de una cultura empresarial en evolución, que todavía enfrenta las cuestiones ambientales como una cuestión impuesta desde fuera, a diferencia del manejo moderno de los costos ambientales, que mira a las opciones de inversión ambiental y otras estrategias de eliminación de las causas de generación de residuos y no se limita a combatir las consecuencias.

La gestión ambiental en tiempos de crisis

El "énfasis en la supervivencia", argumento que se ha utilizado para justificar el desinterés por el medio ambiente, ha evolucionado hacia el convencimiento de que las empresas deben buscar la maximización de sus ganancias en los momentos de auge económico y minimizar las pérdidas en los malos tiempos, con lo que el manejo ambiental puede volverse una herramienta para la competitividad.

No hay duda que la sensibilidad frente a las cuestiones ambientales varía según el sector industrial y su tamaño. Debido especialmente a su estructura empresarial, las pequeñas y micro empresas se ven más comprometidas por estrategias de reducción de residuos que las empresas medianas y grandes. Esto se explica parcialmente por su pequeña economía de escala y márgenes de ganancia, mientras que en las grandes empresas tales temas son normalmente abordados por programas integrados y ya no son un factor de preocupación.

Sin embargo, es cada vez más común que las pequeñas empresas se orienten a "ganar la batalla de cada día" demostrando su preocupación por la utilización de residuos y técnicas de reciclaje o reutilización de desechos así como otras técnicas que demanden un esfuerzo gerencial especializado, como una "nueva" estrategia y como respuesta al nuevo contexto competitivo.

Pero los cambios de enfoque y planificación pueden verse socavados por la volatilidad del escenario económico, no exclusivo de Brasil. En el mundo aún no se consolida el establecimiento de objetivos de largo plazo en las compañías, lo que facilita las crisis cíclicas típicas del capitalismo. En un escenario de recesión, si bien la reducción en los márgenes de ganancia genera un estímulo para la adopción de estrategias ligadas a la ecoeficiencia, también se vuelve más probable que inversiones de importancia en calidad ambiental se vean pospuestas, interrumpidas o simplemente eliminadas.

Alternativamente, es posible que en los ciclos de prosperidad las empresas tiendan a sub-optimizar la importancia de algunas estrategias competitivas como la adopción de métodos de manejo ambiental. Este es el caso de muchas empresas que invierten en certificaciones pero no utilizan la eficiencia generada por la práctica de un sistema de gerenciamiento ambiental.

No son sólo las empresas brasileñas las que se ven afectadas por la presente crisis, sino las empresas industriales de un tercio del mundo. Los impactos causados por la necesidad de ajustarse a un 'desempeño globalizado en un ambiente recesivo' incluyen la disminución en la capacidad de invertir en prácticas saludables, como la implantación de tecnologías de producción limpias. Es de esperar que el (re)ingreso de ciertos sectores en el mercado (tales como textiles, juguetes y calzado) se vea caracterizado por la adopción de estrategias ambientales más claras y con un alto nivel de coordinación con los otros sectores que, tradicionalmente, han actuado más incisivamente.

Susana Kakuta es Coordinadora de la Unidad de Competitividad Industrial de la Confederación Nacional de Industrias del Brasil.

Índice de Puentes Artículo Siguiente

ICTSD Home | News Digest | Calendar | Publications | Virtual Bridges | Mailbox
About ICTSD | Contact Info | Info Search | SiteMap | Archive

Copyright 1997 International Centre for Trade and Sustainable Development, All rights reserved.