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PUENTES ENTRE EL COMERCIO Y EL
DESAROLLO SOSTENIBLE
Vol. 1 No. 4 Febrero-Marzo
1999
Simposios de alto nivel sobre comercio, medio ambiente y desarrollo
El 15 y 16 de marzo se realizó en Ginebra el Simposio de Alto Nivel sobre Comercio y Medio Ambiente, seguido el 17 y 18 por el Simposio de Alto Nivel sobre Comercio y Desarrollo. Ambos eventos fueron convocados por Renato Ruggiero, Director General de la OMC, aunque no se realizaron en el marco de dicha institución.
Los simposios ofrecieron una valiosa oportunidad de reunir a actores provenientes de distintos sectores para intercambiar puntos de vista e ideas. No obstante, en general, se vieron pocas discusiones y propuestas novedosas. Según varios observadores, más que adelantar la agenda y el debate en la OMC, los participantes utilizaron los eventos para reafirmar sus posiciones sobre el tema. Esto fue particularmente notorio en el caso de las delegaciones gubernamentales, de cuyas expresiones se pudo deducir que habían adoptado una actitud prenegociadora frente a la próxima reunión ministerial.
El Simposio sobre
Comercio y Medio Ambiente fue resultado de una iniciativa de los EE.UU. y la Unión Europea, que concibieron el evento como una forma de destrabar el debate en la OMC y mejorar las perspectivas para el tema antes de la reunión ministerial de Seattle el próximo noviembre. Esta iniciativa fue contrarrestada por una propuesta de ciertos países en desarrollo (como la India y Egipto) de mantener un simposio sobre comercio y desarrollo - con lo cual ambos temas fueron tratados en eventos separados.
Esta separación
de temas fue reiteradamente criticada durante los simposios - el consenso sobre la imposibilidad de separarlos fue uno de los ejes conceptuales de la Cumbre de Rio de 1992 y representó un importante avance en el tratamiento de los problemas ambientales. Según varios participantes, la división contribuyó a fomentar la percepción de los países en desarrollo de que la agenda comercio-medio ambiente es una agenda de los países del Norte, en tanto que comercio-desarrollo es tema de los países del Sur, tensión que desvía la discusión sobre comercio y desarrollo sostenible.
Otro tema que surgió repetidas veces fue la necesidad
de realizar una evaluación de los beneficios esperados y efectivos de la Ronda Uruguay antes de embarcarse en nuevas negociaciones. En una declaración conjunta, Cuba, República Dominicana, Honduras, Indonesia y Pakistán expresaron que "el argumento no es si el comercio es responsable de la desalentadora situación del desarrollo. Más bien, lo que se dice es que esta situación existe en un contexto de creciente liberalización comercial. Y que, por lo tanto, hay una necesidad evidente de examinar críticamente el papel del régimen comercial global en el desarrollo". Sin apoyar el llamado a demorar una mayor liberalización hasta que se evalúe la Ronda Uruguay, algunos países industrializados (principalmente EE.UU. y la UE) indicaron que realizarían un estudio sobre los posibles impactos de la próxima ronda sobre el desarrollo sostenible.
Los simposios
discurrieron entre presentaciones de expertos sobre los distintos temas, seguidos por comentarios de los demás participantes. La concurrencia fue nutrida e incluyó tanto oficiales gubernamentales, nacionales y de organismos internacionales, como representantes del sector privado y organizaciones de la sociedad civil. En este aspecto, los simposios pueden considerarse un éxito, ya que reunieron a un gran número de estos actores, que escucharon sus respectivas presentaciones durante cuatro días.
Comercio y medio ambiente
En su discurso de apertura, Ruggiero recordó que el tratado constitutivo de la OMC asume el desarrollo sostenible como objetivo de la organización y remarcó la necesidad de analizar las relaciones entre el comercio y el medio ambiente para alcanzar un consenso global respaldado por instituciones fuertes. En este sentido, volvió a reflotar la idea de crear una Organización Mundial para el Medio Ambiente.
Entre las presentaciones de los
panelistas caben destacar algunas:
Klaus
Töpfer, Director Ejecutivo del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, resaltó que las políticas de comercio y medio ambiente no pueden estar aisladas de los impactos de la deuda externa, la necesidad de combatir la pobreza, la transferencia equitativa de tecnología y la necesidad de mejorar la capacidad de los países en desarrollo para enfrentar los retos del desarrollo sostenible. Por su parte, Ian Johnson, Vicepresidente de Desarrollo Ambiental y Socialmente Sostenible del Banco Mundial, subrayó que el reto que enfrenta el mundo es el de aprovechar los flujos de comercio que han sacado a millones de la pobreza, haciendo a la vez un mejor trabajo para proteger el medio ambiente. En su opinión, la liberalización comercial favorece o no al medio ambiente según los sectores de la economía que se expanden o contraen como resultado de la misma.
Luis de la Calle, Subsecretario de
Negociaciones Comerciales Internacionales de la Secretaría de Comercio y Fomento Industrial de México, destacó que el reto en el actual debate recae en separar el ambientalismo del proteccionismo. Dijo que en lugar de ser sujetos de sanciones comerciales, los países en desarrollo deben beneficiarse del acceso a la sofisticada tecnología ambiental, del apoyo técnico y político de la comunidad internacional, y de los fondos para la protección ambiental de las instituciones de crédito multilaterales. Agregó que el futuro del sistema multilateral de comercio depende de la integración de los países en desarrollo al mismo, y que a menos que se les de acceso a los mercados globales para generar crecimiento económico no tendrán recursos para proteger el medio ambiente local o global.
Vandana Shiva, de la Fundación para la Investigación en Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente de la India enfatizó que no puede existir sinergía entre sistemas desconectados y no relacionados, lo que queda demostrado por el fracaso de las negociaciones sobre el Protocolo de Bioseguridad en Cartagena.
Algunos países de la región presentaron
declaraciones. Entre las más destacadas, Chile remarcó que las líneas de acción prioritarias para conciliar el comercio y la sustentabilidad son la promoción de niveles de protección ambiental en los procesos productivos compatibles con los estadios de desarrollo económico, el diseño y adopción de sistemas de certificación ambiental, el fomento de la producción limpia, y la complementariedad entre la política ambiental y el comercio exterior.
Por su
parte, Brasil hizo particular énfasis en que la más
alta prioridad en la OMC debe ser reforzar el multilateralismo, y que el multilateralismo es también el mejor camino para enfrentar las preocupaciones ambientales, que son inevitablemente preocupaciones globales. La delegación de Cuba puntualizó que "el proceso de integración mundial está contribuyendo a crear un clima de incertidumbre en países que no han podido aprovechar las ventajas que ofrece el comercio internacional, al tiempo que otros lo utilizan para adoptar nuevas formas de proteccionismo" por lo que "los países en desarrollo no pueden ver con buenos ojos el establecimiento de requisitos ambientales que exijan la aplicación de procesos y métodos de producción limpios si no tienen acceso a las tecnologías amigables con el medio ambiente".
La delegación de Ecuador, a su vez, subrayó la necesidad de reconocer las preocupaciones y temores de países en desarrollo y desarrollados, es decir, la degradación ambiental, el proteccionismo y la pobreza, como base para una discusión franca, e invitó al diálogo constructivo sobre el tema, especialmente a los países de América Latina.
Un tema que hizo aparición en el simposio y que se
perfila como uno de creciente importancia es la tensión entre el principio precautorio y el requisito de contar con una base científica sólida para imponer ciertas restricciones comerciales. Esta cuestión ya se ha manifestado en varios casos en la OMC (p.ej. la carne con hormonas) y es particularmente relevante cuando se trata del comercio de productos modificados genéticamente. Un oficial comercial de EE.UU. indicó en la reunión que a falta de un Protocolo de Bioseguridad, el comercio de organismos genéticamente modificados tendría que ser tratado conforme a las normas de la OMC.
Comercio y
desarrollo
Renato Ruggiero inauguró el simposio diciendo que los miembros de la OMC deben responder al desafío del desarrollo y el comercio principalmente de tres formas: concediendo libre acceso a sus mercados para las exportaciones de los países menos desarrollados, aumentando la asistencia para la capacitación y liberando a estos países del peso de sus deudas.
Por su
parte, el Secretario General de la UNCTAD, Rubens Ricupero, hizo
énfasis sobre la 'crisis del desarrollo' que las turbulencias financieras han generado. "Ha sido la economía global, o al menos su componente financiero, la que coartó el crecimiento del comercio mundial". Agregó que Europa y Japón, con sus grandes superávits comerciales, podrían jugar un importante papel proveyendo una "inyección directa de liquidez" a los países en desarrollo "a fin de reavivar la demanda global, fomentar el comercio y acelerar el crecimiento". Ricupero llamó a fortalecer el trato especial y diferenciado y encarar un programa amplio de asistencia técnica relacionada con el comercio.
La mayor parte de los
participantes concordaron que el comercio es un componente importante del crecmiento y el desarrollo, pero no suficiente: para tener un impacto positivo en el desarrollo, la liberalización comercial debe complementarse con políticas sociales y económicas adecuadas y un marco macroeconómico estable y favorable. El régimen comercial internacional puede responder a las necesidades de los países en desarrollo a través de un mayor acceso a los mercados - particularmente para productos textiles y agrícolas - y de una mayor movilidad laboral y flexibilidad en las normas técnicas y sanitarias.
Dos
temas recurrentes fueron la necesidad de un alivio en la deuda y el uso abusivo de medidas antidumping. T.N. Srinivasan, de la Universidad de Yale llamó a estas últimas "las armas químicas y nucleares del arsenal de las políticas comerciales", y propuso que en la próxima ronda se las eliminara del "arsenal de instrumentos de política comercial permitidos". Brasil sugirió el desarrollo de disciplinas multilaterales para restringir el uso abusivo de investigaciones antidumping.
Varios países
manifestaron enérgicamente que las discusiones sobre normas laborales deben darse en la OIT, no en la OMC. El Sierra Club Canadá, por el contrario, instó a la OMC a abordar el tercer pilar del desarrollo sostenible: los derechos humanos y de los trabajadores. La Federación Internacional de Metalúrgicos y otros gremios instaron a ajustar las normas de la OMC para que promuevan el desarrollo ambiental y socialmente sostenible y los derechos de los trabajadores.
Uno de los intercambios más
acalorados se dio en torno a aseveraciones de Paul Collier, del Banco Mundial, en el sentido que los países en desarrollo deberían apoyar una nueva ronda multilateral de negociaciones para, entre otras razones, contrarrestar el creciente proteccionismo en EE.UU. y Europa. Varios países en desarrollo (especialmente Egipto y Malasia) reaccionaron airadamente y expresaron que no serían forzados a realizar nuevas concesiones comerciales bajo la amenaza del proteccionismo en países industrializados, y que no son necesarias nuevas concesiones para asegurar que los países desarrollados cumplan con sus compromisos según los acuerdos existentes.
"La nueva
ronda debe asegurar que se logren cambios estructurales en el mundo
desarrollado y en desarrollo" dijo Alec Erwin, Ministro de Comercio e Industra de Sudáfrica. Integrar a los países en desarrollo a la economía global requerirá que los países desarrollados se comprometan a una discusión seria con sus sociedades sobre los ajustes estructurales que sus economías deben emprender, especialmente en lo que hace a la producción agropecuaria y las industrias en las que los países en desarrollo tienen una ventaja competitiva. Sugirió que se traten las negociaciones sobre agricultura como "una negociación estructural sobre la distribución de la producción agrícola en la economía global".
Conclusiones
El gran número de
funcionarios gubernamentales de las capitales y de misiones en Ginebra que participaron demuestra la importancia que se dio a ambos simposios. Si bien los eventos no implicaban negociación alguna y no se elaborarían conclusiones finales, los cuatro días fueron una excelente ocasión para escuchar un amplio espectro de puntos de vista. Considerando la controversia que rodea los temas discutidos, esto fue un logro en sí mismo. Sin embargo, dos elementos en particular limitaron el potencial de los simposios: la división en dos reuniones de temas íntimamente ligados, y el momento que se eligió para realizarlos.
Al
presentar al medio ambiente como una prioridad fundamentalmente de los países del Norte y el desarrollo como la preocupación de los países del Sur, las reuniones pueden haber contribuido a la desconfianza que genera la vinculación de los objetivos del desarrollo sostenible con el sistema multilateral de comercio.
En general, los participantes tendieron a
asumir posiciones inflexibles, posiblemente debido a que la agenda de negociaciones post-2000 está siendo discutida en este momento. Alec Erwin, Ministro de Comercio e Industria de Sudáfrica, incitó a la comunidad internacional a "desenredar los diferentes objetivos de las negociaciones posibles en la próxima ronda y en los años venideros". Por ejemplo, si bien el sistema financiero mundial y el alivio de la deuda no son temas para la OMC, necesitan ser tratados simultáneamente con las discusiones sobre el sistema comercial a fin de promover el objetivo global del desarrollo sostenible.
"Entre los objetivos generales de la economía
mundial, debemos tratar la cuestión fundamental de la equidad estructural del sistema económico y su sustentabilidad", dijo. Esto requerirá abordar temas como el laboral y los derechos laborales, el desarrollo social y la protección ambiental. "Estas son cuestiones de interés común, pero si se las ve como oportunidades para sacar ventaja en las negociaciones para beneficio del comercio o la economía de un grupo de países en detrimento de otro, cometeremos el serio error de no lograr acuerdo sobre estos aspectos cruciales que cimientan la existencia misma del sistema mundial de comercio".
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