Puentes Quincenal • Volumen 4 • Número 2 • 6 de febrero de 2007
Bush pide reducción del 20% en el consumo de gasolina para 2017
En su discurso de Estado de la Unión de 2007, el Presidente de EE.UU. George W. Bush reveló un plan para reducir en un 20% el consumo de gasolina en el país durante la próxima década, promoviendo fuentes alternativas del combustible y patrones de eficiencia más elevados para los automóviles. Algunos críticos argumentan que este plan se enfoca demasiado en alternativas de combustible de valor dudoso, y muy poco en el tema de la conservación.
La estrategia "Veinte por Diez", que se focaliza principalmente en la seguridad energética, busca como primer medida aumentar la fuente de combustibles renovables y alternativos estableciendo un nivel imperativo de combustibles de 132.5 mil millones de litros en 2017. Esto representa un aumento substancial en relación a la meta actual de 28.4 mil de millones en 2012.
Dicha estrategia también busca un aumento anual de 4% sobre los estándares federales de ahorro en materia de combustible para coches y camiones. Se proyecta que estas medidas reduzcan el uso anual de combustible en hasta 32.2 mil millones de litros para 2017.
El tercer punto de la estrategia duplicaría las reservas estratégicas de petróleo de EE.UU. (SPR, por sus siglas en inglés) hasta llegar a 1.5 mil millones de barriles en 2027, lo que equivaldría aproximadamente a 97 días de importaciones, en caso de una importante interrupción del suministro. Actualmente, la SPR se estima en 55 días. Las normas de la Unión Europea (UE) requieren a sus Estados miembros que tengan un ‘colchón’ de seguridad de 90 días.
El enfoque sobre bio-combustibles es cuestionado
El plan de Bush prevé que buena parte de la reducción en el uso de gasolina vendrá supuestamente de un aumento de cinco veces en la producción de etanol y de otros combustibles alternativos. Esto está ligado a las expectativas de expandir el apoyo a los productores del etanol — razón por la cual la nueva estrategia fue bien recibida por los lobby agrícola de EE.UU., debido a que la mayor parte del etanol del país es producido a partir del maíz. El presupuesto de Washington para 2008 suministrará 179 millones de dólares para la iniciativa de bio-combustibles del Presidente, un aumento de 19 por ciento en relación a 2007.
De acuerdo con la Casa Blanca, las propuestas de la administración para los futuros gastos en agricultura bajo la nueva Ley Agrícola, incluirán más de 1.6 mil millones de dólares en financiamientos adicionales durante diez años para la innovación de energía, incluyendo investigación en bio-energía, y concesiones de eficiencia energética. Asimismo, se esperan préstamos adicionales de 2 billones de dólares para fábricas de etanol.
El informe publicado por la Iniciativa Global para Subsidios del Instituto Internacional para el Desarrollo Sostenible en octubre de 2006 estima que los subsidios estadounidenses para el etanol y el bio-diesel son de entre 5.5 y 7.3 mil millones de dólares por año. Se espera que estos números crezcan significativamente si las políticas actuales permanecen estables. Esto se debería a que la mayor parte de los subsidios de bio-combustibles dependen de resultados y esos resultados por su parte están aumentando a una tasa de crecimiento de dos dígitos. El estudio mostró, además, que los subsidios al etanol producido a partir del maíz no eran una manera particularmente eficiente (costo-beneficio) de sustituir el uso del combustible fósil o de reducir las emisiones de gas que producen el efecto invernadero. Esto se debe principalmente a que la gasolina, el gas natural, y también el carbón son usados en la producción del maíz, así como en las fábricas que convierten el maíz en etanol.
Los subsidios de EE.UU. al maíz ya han generado una controversia en la OMC. Canadá, apoyado por Argentina, Australia, Brasil, CE, Guatemala, Tailandia y Uruguay, inició recientemente una queja formal sobre el maíz de EE.UU. y otros subsidios agrícolas (Ver Puentes Quincenal Volumen IV, Número 1, 23 de enero 2007). Por su parte Brasil, el principal productor mundial de etanol (a partir de la caña-de-azúcar), está preocupado por la creciente producción de etanol en EE.UU. a partir de maíz subsidiado. Incidentalmente, en las negociaciones agrícolas de la OMC, los subsidios a los cultivos de bio-combustibles no están exentos de las reducciones de los pagos causantes de distorsión la producción y al comercio.
Ningún techo para emisiones de dióxido de carbono
No obstante la estrategia de la Casa Blanca haga referencia al cambio climático como un "serio desafío," el nuevo plan no establece techos imperativos para las emisiones de dióxido de carbono de los EE.UU. Tampoco toma en cuenta ninguna medida para tratar las emisiones provenientes de las plantas de energía y de las fábricas, enfocándose en vez, en el desarrollo de nuevas tecnologías que tratan el cambio climático.
En la víspera del discurso de Bush, los ejecutivos de las diez principales corporaciones norteamericanas, incluyendo Alcoa Inc., BP América Inc., DuPont Co., Caterpillar Inc., General Electric Co., y Duke Energy Corp., incitaron el Congreso a requerir límites más duros para las emisiones de gases de efecto invernadero. Los ejecutivos sostuvieron que los esfuerzos voluntarios para combatir el cambio climático son inadecuados. Ellos solicitaron la adopción de un sistema que imponga un límite general obligatorio para las emisiones de gases de efecto invernadero, pero que permita a las compañías comerciar créditos de emisiones para reducir el costo. Las compañías cuyas emisiones sobrepasen el límite, podrán comprar los créditos de aquellas que no lo han hecho, o podrán adquirirlos, en algunos casos, en alguna subasta gubernamental.
En conversaciones con los periodistas en Tokyo, Yvo de Boer, jefe de las Naciones Unidas en materia de cambio climático, consideró que el interés de Bush sobre la cuestión del cambio climático genera mucho incentivo. Añadió que "no tiene sentido intentar abordar a la cuestión del cambio climático sin la participación activa de EE.UU.".
Sin embargo, distintos grupos ecologistas, consideraron que la propuesta del discurso en respuesta al cambio climático era débil y decepcionante, a pesar de que reconocen que el asunto es un serio desafío. John Coequyt, especialista en política energética de Greenpeace en Washington, dijo que: "Hubo mucha anticipación en el discurso del Presidente, pero él no aprovechó la última oportunidad para hacer algo significativo. No hay nada de nuevo en este plan que aborde las emisiones de gases de efecto invernadero de EE.UU., y es probable que esta estrategia no tenga un impacto en el cambio climático".
Traducido y adaptado por ICTSD y CINPE de: "Bush Calls for 20 percent Reduction in US Gasoline Use by 2017; Environmentalists Sceptical" Bridges weekly, Vol. 11, Num. 1, 31 January 2007.