Puentes Quincenal • Volumen 4 • Número 12 • 26 de junio de 2007
La reunión del G-4 termino antes de tiempo sin acuerdo alguno
Los ministros del comercio y de agricultura del llamado G-4 (grupo compuesto por EE.UU., Unión Europea -UE-, Brasil e India), abandonaron la reunión que estaban manteniendo en Potsdam, Alemania, después que constatar que no había acuerdo posible respecto a los números de base propuestos. La reunión había sido catalogada como el último esfuerzo para reducir las diferencias de los cuatro países que pudiera salvar la Ronda de Doha.
Durante las acusaciones mutuas inevitables en estos casos, Brasil e India se centraron en la negativa de los EE.UU. a reducir su ayuda interna agrícola global causante de distorsión del comercio por debajo (o cerca de) de los niveles actualmente aplicados. También criticaron a la UE por no ofrecer suficiente en materia de protección arancelaria para los productos agrícolas sensibles. Por su parte, la EU y los EE.UU. culparon a sus contrapartes por la intransigencia en materia de acceso a los mercados no agrícolas (AMNA), dijeron que dichas posiciones contribuyeron al colapso de las negociaciones. Tanto EE.UU. como la UE habían advertido previamente que AMNA se presentaba como un obstáculo más serio para concluir la ronda que el capítulo de la agricultura, que ha estado en el centro de las negociaciones desde sus inicios en 2001.
El acuerdo sobre la mesa
En materia agrícola, los esbozos de un acuerdo potencial habían comenzado a emerger cuando colapsaron las negociaciones. Los EE.UU. habían indicado que podrían, con una cierta dificultad, aceptar reducir a 17 mil millones de dólares el límite de gasto destinado a la ayuda doméstica, en vez de 22.5 mil millones ofrecidos. La UE y los EE.UU. habían alcanzado un acuerdo informal que limitaba los productos agrícolas sensibles a un 4-5 por ciento de todas las líneas arancelarias agrícolas. La UE también había aceptado que los aranceles ubicados en la banda más alta serían reducidos en un 70 por ciento, es decir un 10 por ciento más que su oferta presentada. Sin embargo, los aranceles aplicados a los productos sensibles que caen en la banda más alta serían reducidos solamente en un tercio del corte del fórmula en vez del 30 por ciento del máximo de la media buscado por Brasil e India. La aproximación de la UE daría lugar a una reducción del 23 por ciento de los aranceles para productos sensibles, mientras que la oferta de la India y Brasil produciría un reducción del 49 por ciento.
El Ministro de comercio exterior del Brasil, Celso Amorim, llamó al compromiso agrícola "una especie de Cancún II acto, en la cual los dos países desarrollados […] encontraron niveles comunes de comodidad para ellos… guardando para ellos, por supuesto, una ambición muy alta [en AMNA] para nosotros."
Los dos países en desarrollo dijeron que las concesiones ofrecidas por la UE y EE.UU. estaban lejos de ser suficientes para compensar las demandas en materia de AMNA.
Los países desarrollados habían propuesto un coeficiente de 10 para ellos y 15 para los países en desarrollo, que habrían limitado sus aranceles en un 10 por ciento y un 15 por ciento, respectivamente. En una sesión reciente del grupo de negociación de AMNA, que se llevó a cabo en Ginebra, un grupo de países en desarrollo (entre los cuales se encuentran India y Brasil) había dicho que debería haber por lo menos una diferencia 20-puntos entre los dos coeficientes. Tal variación fue autorizada por el mandato de negociación de AMNA, que establece la no reciprocidad plena en los compromisos con países en desarrollo, así como por la declaración ministerial de Hong Kong, que instruye a los negociadores que se aseguren que exista un nivel de ambición en el acceso a los mercados para la agricultura y el AMNA comparablemente elevado.
En Potsdam India y el Brasil habían dicho que podrían aceptar un coeficiente de 25 para los países en desarrollo, pero el UE encontró tales condiciones inaceptables.
Lamy salió a defender la Ronda
Mientras que en Potsdam ningún de los protagonistas indicó una voluntad de reanudación de las negociaciones, el Director General de la OMC, Pascal Lamy, se precipitó para decir que el Ciclo de Doha aún no se había muerto. Según su modo de ver las negociaciones, las mismas se refieren a los 150 miembros y no solamente a los miembros del G-4. Lamy destacó que el proceso continuará en Ginebra en los distintos Grupos de negociación.
Reportaje de ICTSD y CINPE