Puentes QuincenalVolumen 4Número 18 • 16 de octubre de 2007

Una disputa por AMNA debilita aún más las esperanzas de un acuerdo en Doha

Las posibilidades de llegar a un acuerdo en la conflictiva Ronda Doha de negociaciones comerciales se debilitaron aún más, tras una enconada discusión entre un gran número de países en desarrollo y los EE.UU., acerca de las reducciones arancelarias en las negociaciones sobre acceso a los mercados no agrícolas (AMNA). Algunos diplomáticos encargados de asuntos de comercio se preguntaron si todavía será posible alcanzar un acuerdo.

En el documento presentado en la reunión del Consejo General de la OMC celebrado el 9 de octubre, un grupo de países en desarrollo (PED) que representan más de la mitad de los Miembros de la OMC, incluidos Argentina, Brasil, India y Sudáfrica, sostuvieron que a ellos no se les debería exigir recortar sus aranceles consolidados aplicados a las manufacturas, más profundamente que a las naciones industrializadas. El grupo recalcó que la profundidad de las reformas agrícolas debería ser el parámetro para la futura reducción de los aranceles industriales.

Los EE.UU., que están buscando un mayor acceso a los mercados de manufacturas de los PED a cambio de recortes en las subvenciones agrícolas, rechazaron tajantemente la propuesta. Su embajador, Peter Allgeier, dijo que negociar como si los bienes manufacturados y los servicios "fueran simplemente residuos por calcular después de que pase la tormenta en agricultura" era una "receta para fracasar".

Sean Spicer, vocero de la oficina del representante comercial de EE.UU., dijo a Associated Press que "este podría ser el comienzo del fin de la ronda". "Es un paso gigantesco hacia atrás. ¿Están tratando de obtener un resultado satisfactorio o están tratando de encender la mecha que haga estallar esta ronda?"

El mismo desacuerdo, mayor aspereza

El desacuerdo no es una novedad: desde hace tiempo el grupo AMNA-11 ha sostenido que el mandato de Doha de "no reciprocidad plena en los compromisos de reducción" por parte de los países en desarrollo, significa que ellos deberían recortar sus aranceles industriales consolidados en un porcentaje menor que el de los países industrializados. Y la UE y los EE.UU. han replicado que dichos recortes arancelarios no serían lo suficientemente profundos como para ‘calar’ en aranceles aplicados de los PED y crear nuevos flujos comerciales; los aranceles aplicados en estos casos son superiores a los consolidados en la OMC.

Lo inusual fue el tono encarnizado del debate, especialmente porque se dio tras varias semanas de progreso escalonado y positivo en las negociaciones sobre agricultura.

De hecho, justo antes del hostil intercambio, el Director General de la OMC, Pascal Lamy, había elogiado a las delegaciones por demostrar "su compromiso y su buena disposición para llegar a acuerdos" en las negociaciones sobre agricultura.

Los EE.UU. y la UE criticaron al grupo de países ACP (África, el Caribe y el Pacífico), al Grupo Africano, al grupo de Economías Pequeñas y Vulnerables (EPV) y al grupo AMNA-11 -los copatrocinantes del nuevo documento- por no aceptar los parámetros para un acuerdo en materia de AMNA, presentado por el presidente del comité de negociación en julio.

El grupo AMNA-11, que incluye a Argentina, Brasil, Egipto, India y Sudáfrica, desde el comienzo expresó su descontento con el texto del embajador canadiense, Don Stephenson, presidente del grupo de negociación sobre AMNA, argumentando que los recortes arancelarios que plantea les exigen demasiado a los países en desarrollo, muy poco a las naciones industrializadas, y que no guardan ninguna proporción con la reforma a las subvenciones agrícolas incluida en el texto del anteproyecto de agricultura.

El texto de Stephenson sugirió que los Miembros podrían alcanzar un acuerdo para poner un tope a los aranceles de los países desarrollados en un 8-9 por ciento y en los países en desarrollo entre un 19-23 por ciento, con todos los demás derechos reducidos proporcionalmente.

El nuevo documento no rechazó explícitamente el texto del presidente de AMNA. Sin embargo, su demanda central -un promedio menor de recortes de aranceles consolidados para los países pobres- no se acopla fácilmente con las disposiciones del texto: las reducciones más duras programadas para la UE y los EE.UU. recortarían los tipos arancelarios consolidados en un promedio de aproximadamente un 40 por ciento; los aranceles consolidados de Brasil e India, considerablemente más altos, serían rebajados drásticamente en un 50 y 60 por ciento respectivamente, como mínimo (los aranceles aplicados se reducirían aproximadamente en un 7 u 11 por ciento).

Otro tema central en las negociaciones son las "flexibilidades" necesarias para que los países en desarrollo protejan algunas líneas arancelarias contra la reducción arancelaria. El texto de Stephenson les permitiría someter el 10 por ciento de las líneas arancelarias a sólo la mitad de la reducción exigida por la fórmula (aunque limitándose a una décima parte del total de las importaciones de manufacturas), o excluir totalmente de los recortes al 5 por ciento de los aranceles (pero limitándose únicamente a un 5 por ciento de las importaciones).

El nuevo documento sostiene que diferentes países en desarrollo requerirían distintos niveles de flexibilidad para poder enfrentar sus "problemas sociales, económicos y laborales" o "para conservar el arancel exterior común de las uniones aduaneras". Muchos de los proponentes del documento no forman parte de las 30 economías en desarrollo relativamente más grandes, obligadas a aplicar la fórmula de reducción arancelaria.

Brasil: los EE.UU. y la UE tampoco están comprometidos con los textos

Roberto Azevedo, uno de los principales negociadores brasileños, sostuvo que ni Bruselas ni Washington estaban tan comprometidos con los términos del texto sobre agricultura como parecían querer dar a entender.

"Los EE.UU., la UE y los otros países desarrollados están seleccionando y eligiendo las disposiciones del texto sobre agricultura que pueden aceptar sin inconvenientes. Por otro lado, están pidiendo a los países en desarrollo que consideren el texto [de AMNA] como un asunto ‘de tómalo o déjalo’, lo cual es francamente injusto, irrazonable e irracional", dijo a periodistas en Ginebra el día después de la reunión del Consejo General, según Reuters. "Lo que intentan hacer es, esencialmente, echarles la culpa a los otros si la ronda no consigue avanzar."

Azevedo, quien es funcionario de alto rango en el Ministerio de Relaciones Exteriores de Brasil, dijo que "con el nivel de incertidumbre, con el nivel de ambigüedad que tenemos actualmente en la agricultura" acerca de cómo los países ricos recortarían sus aranceles y subvenciones sobre productos específicos como algodón, maíz y soya, "para nosotros es imposible decir si podemos aceptar lo que está incluido en el texto [de AMNA]".

Algunas fuentes informan que Stephenson, el presidente de AMNA, se reunirá con pequeños grupos de delegaciones en las próximas semanas en un intento por decidir cuál camino seguir en este contexto de profundas divisiones.

Mientras tanto, India, Brasil y Sudáfrica -miembros del AMNA-11- tienen previsto celebrar una cumbre en Johannesburgo y Pretoria a partir de mañana.

Traducido y adaptado por ICTSD y CINPE de: "Clash over NAMA Further Dims Hopes for Doha Deal" Bridges Weekly Trade News Digest. Vol. 11 No. 34, 10 October 2007.