¿Qué está en juego para los PMA en la Ministerial de Nairobi?

16 December 2015

Cada vez hay menos consenso entre los miembros de la Organización Mundial del Comercio (OMC) sobre la razón de las actuales negociaciones. En lo único que sí parecieran estar de acuerdo es en que no será posible presentar los resultados obtenidos en Nairobi como uno de los logros del Programa de Doha para el Desarrollo (PDD). Los principales temas, agricultura, acceso a los mercados para los productos no agrícolas, servicios y desarrollo no han generado mucho arrastre y, además, no hay acuerdo sobre cómo proceder.

Algunas de las principales potencias han señalado que no piensan volver a negociar teniendo como base el PDD. Argumentan que luego de quince años sin resultados consideran imposible llegar a un consenso sobre la base del actual mandato, que la situación comercial del mundo ha cambiado y que tanto el mandato como las negociaciones deben cambiar. De hecho, no son pocas las economías que prácticamente han abandonado el sistema multilateral inclusivo en favor de acuerdos exclusivos, como las meganegociaciones y los acuerdos plurilaterales.

Por su parte, algunos actores importantes como India y otros países emergentes han comenzado a boicotear las decisiones que se podrían tomar en Nairobi, prefiriendo una confrontación antes que aceptar de facto el abandono del PDD.

La mayoría de las delegaciones de la OMC no pretenden buscar un consenso general. No hay un sentido de urgencia, ni una crisis, ni se están haciendo los esfuerzos necesarios para salvar el sistema multilateral inclusivo mediante el establecimiento de un compromiso determinado. Algunos delegados parecen haber abandonado el sistema multilateral inclusivo para cambiar a formas más eficientes y exclusivas para promover sus intereses ofensivos; otros, lo han abandonado porque perdieron la fe en que las negociaciones puedan resultar en algo aceptable para ellos.

Ahora que se celebra el vigésimo aniversario de la OMC, existe un riesgo real de que las conversaciones en Nairobi sean un fracaso. Esto pondría en riesgo no solo el PDD, sino también la función de negociación de la OMC, reduciendo el rol del sistema de comercio inclusivo .

¿Qué significa para los PMA y qué pueden hacer al respecto?
El desacuerdo, que es básicamente el principal obstáculo rumbo a Nairobi, entre los grandes poderes económicos sobre la redistribución de sus derechos y obligaciones es lo que evita que se llegue a un consenso. Y, no obstante, serán los países menos adelantados (PMA) los que más sufrirán por tal discrepancia.

Sería inocente creer que el paquete de negociación de los PMA será efectivo si se dejan de lado los grandes temas. No obstante, lo que podrían esperar los PMA es una prueba pequeña, pero palpable, de que los demás miembros de la OMC toman en cuenta su petición de desarrollo.

La influencia de los PMA durante las negociaciones es limitada; aportan poco y cuentan con poco poder de negociación. Sin embargo, nunca han tenido ni volverán a tener tanta fuerza política como ahora. Todos están de acuerdo, en principio, en que la primera Conferencia Ministerial de la OMC en África debe dejarles algo. El hecho de que dicha fuerza política se traduzca en acciones concretas dependerá en gran medida de los mismos PMA.

Debido a que las grandes potencias están más interesadas en la confrontación que en el consenso, la responsabilidad de formular compromisos recae en las manos de aquellos que tienen más que perder debido al estancamiento de las negociaciones.

Posible estrategia para Nairobi y para el futuro
Los intereses fundamentales de los PMA tienen dos aristas. Por una parte, estos deberían recibir pruebas tangibles de que otros miembros de la OMC toman en cuenta sus problemas. El clima general de las negociaciones, sin embargo, no permite que se encuentren soluciones. Es necesario y posible, por tanto, dar pequeños pasos en la dirección correcta, de manera limitada, pero relevante económicamente.

Asimismo, los PMA deben asegurarse de que los problemas no resueltos con respecto a su desarrollo sigan siendo uno de los principales objetivos de las negociaciones comerciales inclusivas, incluso si el PDD llegare a fracasar.

Al día de hoy, aun cuando son factibles de lograr, ambos objetivos se encuentran en peligro. Los PMA pueden y deben contribuir de manera proactiva a alcanzarlos y no ceder ante el reinante ambiente negativo.

El paquete de los PMA
Los miembros de la OMC parecen estar más interesados en definir lo imposible más que lo posible en el paquete de negociación de los PMA. Pareciera que las delegaciones se enfocan más en placebos –como “máximo empeño” (o best endeavours) y ayuda para el comercio– más que en verdaderos compromisos.

Los PMA ya han presentado sus legítimas peticiones y esperan una respuesta de aquellos socios que no han entrado aún al debate. Es claro que queda en manos de los PMA proponer pasos tentativos para resolver sus preocupaciones, pasos que sus socios no podrían rechazar de buena fe. Dichas propuestas son posibles para casi la totalidad de las solicitudes de los PMA.

Para el caso del algodón, la solución para el tema de los subsidios es aún lejana. No resulta práctico pedirle a Estados Unidos que reduzca los subsidios al algodón. Sin embargo, es posible pedirle a los principales actores del mercado algodonero internacional que den pasos pequeños, pero específicos en pos de una solución a los problemas que enfrentan los algodoneros de los PMA y de África.

Puede solicitarse a Estados Unidos que mantengan sus subsidios dentro de las cantidades calculadas por su propio comité presupuestario cuando aprobaron la Ley agrícola (Farm bill). China podría otorgar acceso a los mercados libre de derechos y de contingentes (DFQF, por sus siglas en inglés) al algodón de los PMA y aceptar algún tipo de disposiciones para la gestión de sus reservas. India, por su parte, podría limitar la cantidad máxima de subsidios al algodón que le ha dado a sus algodoneros. Si bien lo anterior no zanja el problema del algodón, sí representaría una clara señal de que los miembros de la OMC están dispuestos a hacer algo por llegar a una solución.

Por otro lado, parece inalcanzable conseguir un 100% de DFQF en Nairobi. Sin embargo, las principales potencias podrían responder a peticiones específicas y económicamente relevantes para aumentar el número de productos que se beneficien del DFQF. Queda en manos de los PMA llevar a cabo solicitudes específicas y enfocadas para las líneas arancelarias que se encuentren excluidas de los diferentes esquemas DFQF y de esquemas generalizados de preferencias.

La propuesta realista de los PMA sobre los principios que deben adoptar los Ministros en relación a las normas de origen no parece ser alcanzable como compromiso vinculante. No obstante, no puede tenerse como alternativa otra cláusula de máximo empeño. Firmar un compromiso donde los principios se adopten como mejores prácticas, con la consigna de que cada país miembro proponga e implemente medidas específicas que estén dispuestos a tomar para acercarse a las mejores prácticas dentro de un marco temporal y un sistema de seguimiento creíble podría ser un resultado útil y realista para Nairobi.

Finalmente, en cuanto a la exención de servicios, se espera que lleguen a Nairobi nuevas notificaciones al respecto y que haya un paquete de concesiones creíble que los ministros puedan incluir en sus declaraciones y decisiones. Podría introducirse en cualquier declaración un compromiso ministerial para entablar discusiones bilaterales con los PMA sobre la facilitación de procedimientos internos –como visado y certificaciones–, algo que normalmente niega el acceso al mercado el cual está teóricamente garantizado, y sería un paso adicional de utilidad.

El proceso post-Nairobi
Para los PMA, asegurar que se traten los temas no resueltos y que el proceso de negociación inclusivo dentro de la OMC se mantenga podría ser más importante que el contenido mismo. No es verosímil decir que las negociaciones seguirán su curso. De hecho, para revigorizar un proceso creíble, los Ministros deben afrontar la realidad.

Por una parte, quince años de negociaciones sin llegar a un consenso general proporcionan un poderoso argumento para aquellos que dicen que el PDD está condenado al fracaso. Por otra parte, negociaciones que no reflejan la rápida evolución del comercio mundial durante estos años, tanto en términos de contenido (cadenas de valor, servicios), como de distribución (países emergentes) y arquitectura del comercio (meganegociaciones, acuerdos plurilaterales) no son atractivas. Dicho esto, reemplazar temas no resueltos, aunque todavía válidos, por nuevos asuntos no es una solución viable.

Los ministros por lo tanto deben establecer en Nairobi una forma creíble de seguir adelante y que reinicie las negociaciones entre todas las partes y, para esto, la OMC necesita una serie de elementos para restaurar su función de negociación.

En primer lugar, es necesario un acuerdo general que aborde el hecho de que algunos países en desarrollo se han convertido en potencias comerciales, lo que probaría que no necesitan del mismo trato especial y diferenciado que los países pobres y en desarrollo, aunque se tomaría en cuenta que comparten características de los países en desarrollo.

En segundo lugar, deben atenderse los problemas no resueltos del siglo XX, pero sin ignorar los problemas que trae consigo el siglo XXI. De esta manera, las negociaciones no se harán irrelevantes para algunos de los integrantes de la OMC.

En tercer lugar, se debe llegar a un acuerdo sobre los principios que deben atender los miembros para asegurar que los megaacuerdos y los acuerdos plurilaterales fuera del contexto de la OMC no minimicen al sistema multilateral de comercio inclusivo. Asimismo, se debe facilitar la inserción de los acuerdos plurilaterales a dicho sistema, siempre y cuando cumplan con ciertos criterios y se asegure que los megaacuerdos sigan los principios básicos de la OMC, con lo que se evitaría que minimicen los logros obtenidos a nivel multilateral.

Finalmente, entre otras medidas, se deben hacer propuestas para procesos de negociación más eficientes a través de una asociación más cercana que involucre a Ministros y altos funcionarios. 

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