China y Mercosur: Perspectivas para el comercio bilateral

1 November 2007

La importancia económica de China, en los últimos años, aumentó en forma exponencial para Latinoamérica y para el Mercosur, en particular. Los países de la región deberían estar preocupados por la posible competencia que este país puede representar en los mercados locales. El objetivo de este artículo es analizar las relaciones económicas entre China y el Mercosur, ponderar sus antecedentes y considerar el escenario actual.

En términos estrictamente comerciales, después de la apertura de la economía china y la reducción de los controles sobre sus exportaciones e importaciones, su comercio exterior con Brasil y Argentina creció a un ritmo sostenido, que se aceleró en la década de 1990, cuando China llevó a cabo una serie de reformas comerciales que incluyeron signifi cativas reducciones de las barreras arancelarias.

Las exportaciones argentinas hacia China representaban, en 1980, un 2,34 por ciento de las ventas totales del país, cifra que se mantuvo estable hasta 2002. No obstante, en los años 2004 y 2005 esas cifras aumentaron a 7,58 por ciento y 7,94 por ciento, respectivamente. Entre 2000 y 2003, las exportaciones de Argentina hacia China tuvieron un sorprendente crecimiento del 123 por ciento.

Por su parte, las importaciones desde China también crecieron considerablemente. Mientras que durante las décadas de 1980 y 1990 las importaciones representaban la irrisoria cifra del 0,3 por ciento del total nacional, en el año 2000 ese porcentaje creció hasta el 4,56 por ciento, seguido por el 6,23 por ciento y el 7,80 por ciento para los años 2004 y 2005 respectivamente.

El caso brasileño es bastante similar. Al finalizar el año 1985, el comercio con China signifi caba un 3 por ciento tanto para las expor taciones, como para las importaciones. En 1991, esta participación se redujo a un 1 por ciento. No obstante, el comercio entre los dos países aumentó de manera sostenida durante 1993-1998 y dio un salto exponencial en los años 1999-2003. Durante este periodo las exportaciones hacia China crecieron un 525 por ciento, en comparación con un 52 por ciento respecto del resto del mundo. De esta forma, Brasil se transformó en el principal socio comercial de China en América Latina (ver gráfi co).

A pesar de que China representa en este momento el cuarto mercado de exportación para Argentina y el tercero para Brasil, la situación de los socios menores del Mercosur (Ur uguay y Paraguay) essubstancialmente diferente. Según datos de la Asociación Latinoamericana de Integración, en 2005, las exportaciones de Uruguay alcanzaron solamente los U$S 119 millones, mientras que sus importaciones sumaron U$S 242 millones. Paraguay, por su parte, totalizó exportaciones por U$S 69 millones e importaciones por U$S 716 millones.

La importancia comercial de la región para China, por el contrario, sigue siendo marginal. América Latina está lejos de ser un destino importante para sus expor taciones. Según datos de 2002, México ocupa el vigésimo lugar, con un 0,9 por ciento de los embarques chinos, seguido de Brasil, en el puesto vigésimo sexto, con un 0,5 por ciento. Los valores del Mercosur en su conjunto para el mismo periodo sólo superaron el 0,6 por ciento1.

Composición de las exportaciones

Durante el período 2001-2003, el 55,5 por ciento de las exportaciones brasileras hacia China estaban compuestas por productos básicos, el doble de la par ticipación de esas mercancías en el comercio global brasileño. En contrapar tida, los productos semimanufacturados representaban el 20,1 por ciento, en comparación con el 14,7 por ciento en el comercio global. Como corolario de este hecho, las exportaciones de manufacturas, que signifi caban un 55,1 por ciento del comercio global brasileño, representaban sólo un 24,1 por ciento de los productos enviados a China.

Asimismo, los embarques brasileños se concentraron en sólo ocho sectores, destacándose el agropecuario y el de extracción de minerales, que contabilizaron un 47 por ciento del total. Es interesante mencionar que esta concentración no ha variado desde 1985.

La Argentina registra niveles de concentración mayores. En 2006, el 86 por ciento de las exportaciones hacia China estaban concentradas en sólo tres productos: granos de soja (41 por ciento), aceite de petróleo no procesado (25 por ciento) y aceite de soja (18 por ciento). Las manufacturas de origen industrial representaron sólo un 4 por ciento del total, con una disminución del 20 por ciento respecto del año anterior. Entre 2003 y 2006, el 72 por ciento de los embarques estuvieron constituidos por agroalimentos con bajo o ningún grado de elaboración. En lo que se refi ere a las exportaciones totales de Argentina, la participación de los productos primarios (excluyendo los combustibles) y manufacturas de origen agrícola asciende al 49 por ciento.

Más aún, en el caso argentino estas pautas de concentración se agravaron en los últimos años. Por ejemplo, los sectores metalúrgico y textil, que participaban con un 15 por ciento y un 14 por ciento cada uno, en 1996, pasaron en 2004 y 2006 a representar sólo un 2 por ciento y un 1 por ciento, respectivamente. Una caída similar se ha registrado en Chile y en Venezuela2. Las exportaciones de ambos países hacia China están concentradas en pocos sectores, principalmente minerales, sobre todo cobre, en el caso chileno; e hidrocarburos, esencialmente petróleo, en el venezolano.

Barreras arancelarias

El promedio de aranceles consolidados de China es del 9,8 por ciento (14,9 por ciento para los productos agrícolas y 9 por ciento para manufacturas). Los aranceles más altos se concentran en calzados, alimentos, bebidas y tabaco. Los aranceles para animales vivos alcanzan un 12,4 por ciento, mientras que los aranceles aplicados a los productos del reino vegetal alcanzan un 13,7 por ciento. Los aranceles para las grasas y aceites promedian el 13 por ciento.

La estructura arancelaria china posee impor tantes picos. Si bien son más signifi cativos en el sector de manufacturas, son también relevantes en el sector de agroalimentos. Por ejemplo, China mantiene aranceles elevados sobre ciertos productos agroalimentarios sin elaboración, este es el caso de la fresa, 30 por ciento; la ciruela, 25 por ciento; el trigo y el arroz, 65 por ciento; y el azúcar, 50 por ciento. En contraste, los aranceles aplicados a los minerales y combustibles son escasos o prácticamente nulos.

Además de los aranceles elevados aplicados a los productos alimenticios e l a b o r a d o s , l a s e x p o r t a c i o n e s d e Argentina y Brasil en este rubro enfrentan importantes barreras no arancelarias, que incluyen impuestos, subsidios y medidas fi tosanitarias.

¿Que sucedió con las ventajas comparativas?

En este marco, la inserción del Mercosur en la economía china se ha limitado, hasta este momento, al abastecimiento de materias primas. El bloque aprovisiona al gigante asiático de productos que son inmediatamente elaborados y exportados a tercrceos destinos o consumidos localmente. Por otro lado, el furor exportador de los países de la región hacia China se explica por el crecimiento chino, además de cierta complementariedad entre las economías, y no por una política activa del Mercosur para conquistar este mercado. Esto se observa a partir de que las importaciones chinas registraron su mayor incremento en sectores en los cuales Brasil y Argentina poseen mayores ventajas comparativas.

A par tir de este análisis, se puede afi rmar que el comercio bilateral entre el MERCOSR y China está basado en ventajas comparativas, y que prácticamente no existe comercio intraindustrial. No ocurre lo mismo con otros países asiáticos en desarrollo, en donde el esquema comercial fortalece un cierto criterio de especialización y división del trabajo a nivel global.

Sin duda, el principal desafío para el MERCOSUR es mantener y mejorar su inserción en el mercado chino y, al mismo tiempo, mantener la competitividad de sus productos industriales, consiguiendo eventualmente elevar el valor agregado en la composición de sus exportaciones hacia aquel país. Para Brasil y Argentina, la amenaza de productos industriales chinos es un peligro latente, que se mantiene en segundo plano por el increíble aumento de las exportaciones hacia aquel país.

Conclusiones

La preocupación inmediata del Mercosur respecto de China, como competidor, no debería estar en el acceso a terceros mercados, sino más bien en la protección del mercado local. Parece claro que las importaciones chinas a bajo costo amenazan seriamente a las industrias regionales, particularmente debido al contenido elevado de valor agregado tecnológico y a la mejor habilidad para alcanzar estándares de calidad.

En lo que respecta al comercio externo, según el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), solamente un 2 por ciento de los embarques argentinos podrían ser sustituidos por la competencia china. La situación de Brasil, sin embargo, parece ser un poco más preocupante. En la última década, este país perdió un 4 por ciento de sus exportaciones a causa de la competencia china, siendo los embarques de bienes de poca tecnología (textiles y productos de acero) los más afectados en términos relativos. En valores absolutos, los más castigados fueron los productos de media tecnología. No obstante, el BID también estimó que la similitud en la composición de las exportaciones de China y de Brasil hacia los Estados Unidos había comenzado a disminuir entre 1992 y 20013.

En resumen, el comercio del Mercosur con China no sólo presenta las mismas deficiencias que el patrón global de comercio de la región, sino que dichas deficiencias se manifiestan en niveles agravados y que tienden a acentuarse. Sin discutir los efectos de la especialización en el comercio de los recursos naturales a largo plazo, se puede concluir que una estrategia de industrialización del bloque no se ve benefi ciada por la irrupción de China.

Welber Barral - Profesor de Derecho Económico Internacional en la Universidad Federal de Santa Catarina, Brasil.

Nicolás Perrone - Investigador del Centro de Estudios Interdisciplinarios de Derecho Industrial y Económico, Universidad de Buenos Aires, Argentina. Las opiniones expresadas son de exclusiva responsabilidad de los autores y no refl ejan necesariamente el punto de vista de las instituciones para las cuales trabajan.

1 BID. The Emergence of China: Opportunities and Challenges for Latin America and the Caribbean. Marzo, 2005. página 57.

2 Chile es un Miembro Asociado del Mercosur. El ingreso pleno de Venezuela al bloque aún está pendiente.

3 BID. Op. Cit., páginas 184 y 188

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