Comunidad Andina ve difícil identificación de fines comunes

21 July 2008

La Comunidad Andina (CAN) vio con la salida de Venezuela en 2006 uno de sus más difíciles momentos. Los desencuentros internos que han venido sucediendo desde ese entonces demuestran una seria erosión en la unidad y en la identificación de fines comunes. Actualmente, los temas más sensibles son la posición frente a la Unión Europea (UE) en la negociación de un Acuerdo de Asociación (AdA), así como la modificación de la Decisión 486.

Impasse en negociación de AdA con Europa

Desde el lanzamiento mismo de las negociaciones entre la CAN y la UE se vislumbró un camino difícil. El bloque andino emitió la Decisión 667 cuyo objetivo era poner fin a las diferencias entre los Miembros en lo que respecta a la negociación con los europeos. Sin embargo, en la práctica ha existido menos anuencia de la esperada sobre las distintas velocidades con que quieren negociar por un lado Colombia y Perú, y por el otro Bolivia y Ecuador.

Las amenazas de los presidentes boliviano y ecuatoriano de romper las negociaciones con la UE a causa de la llamada "Directiva de Retorno" de inmigrantes, la cual fuera aprobada el 18 de junio por el Parlamento Europeo, no tuvieron que ser ejecutadas, pues de manera unilateral y sorpresiva, la UE decidió suspender la IV Ronda de negociaciones. Las razones esgrimidas por el bloque europeo corroboran que las diferencias internas de la CAN no cuentan con el respaldo esperado: los europeos arguyeron que la ausencia de posiciones conjuntas en los temas de comercio y desarrollo sostenible, y propiedad intelectual, fueron determinantes para decidir que el bloque andino necesita resolver internamente esas diferencias antes de proseguir con las negociaciones.

Del mismo modo, las declaraciones de la Ministra de Comercio Exterior de Perú, Mercedes Aráoz, denotan una fuerte inconformidad con la puesta en práctica de lo acordado en la Decisión 667. Para la Ministra, la actitud de Bolivia se ha convertido en una "carga" y un "permanente bloqueo" que complica las negociaciones "por pura ideología". La principal oposición de Bolivia es en materia de derechos de propiedad intelectual, desarrollo sostenible y servicios públicos, todos temas en donde combate fuertemente la posibilidad de otorgamiento de derechos a privados, y más aún, a empresas transnacionales.

Ante esta situación, los peruanos intentarán lograr una negociación individual y sustraerse de la negociación de ‘bloque a bloque' que no está dando los avances que se aspiraban. Sin embargo, esta postura chocaría con la imposibilidad práctica de la Comisión Europea (CE) de negociar con cada país de la CAN. Esto porque el mandato de negociación que la CE obtuvo del Consejo Europeo es claro en establecer una negociación birregional.

El consejero de asuntos políticos, económicos y comerciales de la UE en Perú, Francisco Acosta, consideró difícil reanudar las negociaciones con la CAN antes de septiembre, tanto por la apretada agenda de la CE, como por las diferencias internas en la CAN.

Para Acosta, la decisión de la UE no tuvo que ver con la reciente aprobación de la "Directiva de Retorno". Dicha directiva produjo un pronunciamiento conjunto por parte de los mandatarios de la CAN haciendo un llamado a un diálogo integral en esta materia, y señalando que esta normativa migratoria contradice la Declaración Conjunta de la Cumbre América Latina-Unión Europea, que se produjo en mayo pasado. En un tono mucho más fuerte, los mandatarios boliviano y ecuatoriano aseguraron que explorarían la posibilidad de cortar el diálogo en el marco de las negociaciones del AdA con la UE.

Desacuerdo por Decisión 486

En síntesis, las argumentaciones entre Bolivia y Perú giran en torno a lo siguiente: Bolivia percibe que con sus pretensiones Perú está resquebrajando la normativa comunitaria, pues pretende imponer a los países andinos, concesiones que otorgó bilateralmente a los EE.UU. (al igual que Colombia). Perú, por su parte, no ha dudado en afirmar que Bolivia intenta imponer su particular modelo de desarrollo a los demás países Miembros de la CAN, lesionando de este modo su facultad soberana de elegir un modelo de desarrollo propio.

Debe tomarse en cuenta que la negociación del APC entre Perú y los EE.UU. se hizo en el marco de la Decisión 598 del 11 julio de 2004, (cuando apenas se habían llevado dos rondas de negociaciones de dicho APC), la que regula precisamente las relaciones comerciales con terceros países. En su artículo 2, esta Decisión faculta a los países Miembros a negociar individualmente con terceros países, siempre y cuando cumplan con preservar el ordenamiento jurídico andino en las relaciones entre los países Miembros de la CAN; tomar en cuenta las sensibilidades comerciales de los otros socios andinos; y mantener un apropiado intercambio de información y consultas en el desarrollo de las negociaciones dentro de un marco de transparencia y solidaridad.

Las situaciones descritas han generado fuertes dudas en torno a la unidad del bloque. El Comité Empresarial Ecuatoriano por ejemplo, manifestó que las divergencias marcadas dentro de la CAN, hacen que de bloque solamente tenga el nombre. Más allá de estas percepciones que tendrán que ser evaluadas con el tiempo, lo que sí pareciera estar claro es que a la CAN todavía le falta mucho trabajo para convertirse en el "organismo de integración económica y social" que pretender ser.

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