La articulación productiva MIPYME en la región SICA: reposicionamiento estratégico a partir de las cadenas de valor

11 December 2017

El Sistema de la Integración Centroamericana (SICA) fue creado por Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua y Panamá – y al cual años más tarde se adhirieron Belice y República Dominicana. El Centro Regional de Promoción de la Micro, Pequeña y Mediana Empresa (CENPROMYPE) es una institución especializada dentro del Subsistema Económico de la Integración Centroamericana. Surgido en 2001, ha ido consolidando su aporte regional – sobre todo en sus planificaciones estratégicas de 2008-2013 y 2014-2018, cuando se han llevado adelante la construcción de la Agenda Regional MIPYME, la Estrategia Regional SICA Emprende y la Estrategia Regional de Articulación Productiva MIPYME.

 

La Agenda Regional MIPYME cuenta con siete áreas de interés: i) promoción del emprendimiento; ii) fortalecimiento de la articulación productiva; iii) consolidación de alianzas público-privado-academia; iv) fomento del entorno de negocios; v) desarrollo de financiamiento inclusivo; vi) gestión del conocimiento y estadísticas; y vii) puesta en marcha de un sistema de monitoreo y evaluación. A estos siete puntos deben sumarse otros dos considerados transversales: el fortalecimiento de la autonomía económica de la mujer y el desarrollo territorial. Como puede observarse, esta Agenda se encuentra alineada con temas claves de la Organización Mundial del Comercio (OMC), tales como articulación productiva a través de cadenas de valor; financiación del comercio y de las PYMEs; y participación económica de la mujer.

 

En abril de 2017 el Consejo Directivo de CENPROMYPE aprobó la Estrategia Regional de Articulación Productiva MIPYME, que busca “mejorar la competitividad, inclusión y el aumento de participación en los mercados por parte de las MIPYMES de la Región SICA”. Ese mismo año, en la reunión de jefes de Estado y de gobierno del SICA, los presidentes aprobaron la Estrategia “con el objetivo de fortalecer las capacidades institucionales MIPYMES y aumentar la competitividad y participación en mercados de estas empresas”.

 

El principal cambio generado en la región SICA es la forma de hacer política regional para la atención de la MIPYME y se basa en éxitos como el desarrollo de metodologías armonizadas de intervención por área temática a escala regional, que sirven como paraguas para el desarrollo de políticas nacionales. También se pasó a invertir en facilitadores y promotores para asegurar una ejecución descentralizada de apoyo a la MIPYME a través de los Centros de Atención MIPYME.

 

Otro éxito observado en la región SICA es la conformación del Sistema Regional de Información MIPYME (SIRMIPYME) como un bien público regional que permite tomar decisiones con base en evidencias estadísticas[1]. El SIRMYPIME se enmarca dentro del eje de gestión del conocimiento de la Agenda Regional MIPYME, con el objetivo de mejorar la toma de decisiones por los entes rectores de estas empresas a escala nacional.

 

Finalmente, otro éxito en la forma de hacer política para las MIPYMEs es la puesta en marcha de un enfoque de cadena de valor a partir de la Estrategia Regional de Articulación Productiva, que será analizado más adelante.

 

Las MIPYMEs de la región SICA

 

La Región SICA constituye un mercado importante en términos agregados, ya que la suma de sus ocho economías equivale aproximadamente al peso de la economía de Venezuela o Chile. Más del 70% de las empresas de la región son micro o pequeñas empresas y, si incorporamos a las medianas, se supera ampliamente el 90%.

 

La Región SICA necesita aumentar su comercio intra-regional (que apenas alcanza el 30%) y consolidar su participación en mercados internacionales, fortaleciendo el papel de sus empresas, atrayendo inversión extranjera directa y participando activamente de cadenas regionales y globales de valor. Se requieren más exportaciones e importaciones intra-regionales para lograr exportar más a los mercados extra-regionales y con un mejor valor agregado. La participación en el comercio exterior es decisiva para ayudar a las PYMEs a ser más productivas y crecer.

 

Con base en los datos ofrecidos por el SIRMIPYME, es posible construir la siguiente clasificación de estas empresas en los países de la Región SICA.

 

 

La radiografía de las MIPYMEs realizada por Caldentey[2] indica que, en todos los países, el porcentaje de empresas con menos de 10 trabajadores se sitúa por encima del 70% del total de empresas, llegando en El Salvador al 97,20%, Honduras al 96,22%, Panamá al 89,87% y Belice al 81,81%. Las empresas entre 11-50 empleados, constituyen el 20,7% de las empresas totales de República Dominicana y el 16,6% de las de Guatemala. Las empresas con más de 50 empleados tienen baja frecuencia en el tejido empresarial de la región, ya que en ningún caso superan el 7% del total de las empresas.

 

Más del 43% de las microempresas de la región pertenecen al sector comercial, así como el 30% de las pequeñas y el 25% de las medianas. En cuanto al sector manufacturero, sólo el 8,7% son micro, casi el 12% son pequeñas y el 17,5% son medianas.

 

Las exportaciones de las MIPYMEs no superan el 50% de la oferta exportable. Guatemala es, sin lugar a dudas, el país en donde las MIPYMEs presentan una mayor participación en las exportaciones: 50% de sus exportaciones totales, con un valor para las micro del 27%. En el otro extremo se encuentra El Salvador, en donde tan sólo representan el 14%. En República Dominicana, 23,29% de la oferta exportable es representada por MIPYMEs, siendo las pequeñas responsables por casi un 10%.

 

Dentro del sector de manufacturas, la exportación de instrumentos y aparatos de medicina y de conexiones de circuitos eléctricos representa el 38,5% del total de las ventas al exterior de las MIPYMEs dominicanas; los artículos de joyería y confección alcanzan el 9,7%. El 25% de las exportaciones de las MIPYMEs de Guatemala corresponden a la confección y los textiles y, por su parte, el sector agrícola representa el 18%. En Costa Rica, el 23% de las exportaciones de MIPYMEs se concentra en el sector agrícola y el 16% en instrumentos y aparatos de medicina. En El Salvador, la maquila textil y de la confección han representado importantes porcentajes de exportación en los últimos años para las pequeñas y medianas empresas.

 

El comercio intra-regional para las exportaciones de MIPYMEs ofrece todavía un enorme desafío, ya que los Estados Unidos aún son el principal destino de las exportaciones de los países centroamericanos. En República Dominicana, las ventas al mercado estadounidense llegan a alcanzar el 66,3%; en Guatemala, este porcentaje es de 50,9%. Por otro lado, la Región SICA tiene gran importancia para las exportaciones de las MIPYMEs costarricenses (24,3% del total) y guatemaltecas (18,7%).

 

La estrategia regional de articulación productiva MIPYME

 

Hoy tema de gran interés político en América Latina y el Caribe, la articulación productiva permite repensar la integración regional a partir de la política industrial, tecnológica, comercial y de infraestructura. La Estrategia Regional entiende que la articulación productiva es constituida por “las políticas que promueven acuerdos colaborativos entre los agentes económicos con el fin de mejorar el acceso en los mercados, aumentando la competitividad de las empresas y mejorando las condiciones de su entorno”.

 

La agregación de valor y la participación en cadenas regionales y globales de valor deben ser considerados los principales drivers en el diseño de políticas públicas de inversión; educación; ciencia, tecnología e innovación; participación de la mujer; infraestructura y logística; medioambiente; y, por supuesto, comercio.

 

El éxito de esta articulación productiva con atención a las MIPYMEs está vinculado a la confianza, la participación y el acompañamiento del sector privado. De esta manera, el diálogo público-privado es fundamental para ello, así como el diálogo público-público (para evitar solapamientos o lagunas competenciales) y privado-privado (para fortalecer la asociatividad).

 

El sector privado muchas veces manifiesta su cansancio frente a encuestas, diagnósticos y programas que le quitan su tiempo de actividades productivas frente a consultas que considera poco productivas o de bajo impacto. Es necesario demostrar resultados económicos y contribuir con una de las principales restricciones que enfrentan los empresarios de MIPYMEs: el acceso a financiamiento.

 

En la mayoría de los casos, las escasas garantías disponibles se consumen en las operaciones de corto plazo, estrangulando los procesos de crecimiento y expansión. Hay deficiencias estructurales de financiamiento basadas en alto costo del crédito, escaso plazo y falta de garantías suficientes y adecuadas. En ese sentido, es necesario diseñar paquetes financieros desde una perspectiva que tome en cuenta las cadenas de valor, contemplando la realidad productiva de los diferentes eslabones y el tejido empresarial de la región.

 

Tal como demuestra la OMC[3], la participación de las PYMEs en cadenas de valor contribuye con su acceso a financiamiento y, por consiguiente, asegura la solidez del comercio internacional. Basta pensar que cerca del 80% del comercio mundial se apoya en algún tipo de financiamiento o de seguro al crédito. Para la OMC, la falta de acceso a financiamiento constituye uno de los principales obstáculos no arancelarios al comercio – por lo que el crédito directo entre empresas, a través del factoring o de un sistema de transacciones mediante “cuenta abierta” para las relaciones más sólidas, puede ser muy útil para la comercialización en cadenas de suministros. Lo mismo se puede afirmar en relación a los medios de financiación con intermediación bancaria basada en una carta de crédito, o incluso de préstamos directos a la exportación concedida antes de la expedición contra una orden de exportación confirmada.

 

Hay que lograr mitigar las fallas en los mercados financieros que repercutan desmedidamente sobre los procesos de internacionalización y encadenamiento de las MIPYMEs, a la vez que se generan opciones innovadoras de financiamiento. Al consolidar los enfoques multi-actorales y sistémicos en relación con sus beneficiarios directos e indirectos, el diseño de políticas públicas en términos de cadenas de valor contribuye con el proceso de “integrar la integración”, además de potenciar la participación del sector privado y mitigar las fallas de mercado.

 

Como ha sido mencionado, el último esfuerzo desarrollado por CENPROMYPE fue la construcción de la Estrategia Regional de Articulación Productiva MIPYME[4]. Sin lugar a dudas, los países de la Región SICA operan económicamente en una de las regiones más abiertas del planeta y cuentan con una red de acuerdos comerciales y preferenciales[5]. Como afirma la OMC, “Los avances tecnológicos, mediante la expansión del comercio electrónico y la evolución de las cadenas de valor mundiales, están generando nuevas oportunidades comerciales para las PYMEs. Cada vez es más frecuente que los acuerdos regionales contengan disposiciones sobre esas empresas”[6].

 

La participación en cadenas de valor permite el acceso a nuevas tecnologías, habilidades empresariales y redes de innovación que tienden a incrementar la productividad y deberían mejorar la calidad del empleo y de los salarios. Sin embargo, es un desafío para las MIPYMEs de la región potenciar su capacidad de absorción, es decir, identificar, asimilar y aplicar el conocimiento externo con fines productivos y comerciales.

 

La profundización de los encadenamientos existentes y el estímulo a la formación de nuevos, combinada con la incorporación de innovaciones tecnológicas y el tránsito por procesos de digitalización, deberían permitir el escalamiento hacia actividades más complejas dentro de las cadenas regionales de valor con base en las capacidades de absorción de las MIPYMEs nacionales. Basta recordar que, según estimaciones, las MIPYMEs digitales crecen un 9% más rápido, venden un 7% más, generan un 9% más de ingresos, reducen sus costos en un 5% e incrementan su productividad en un 16%. La digitalización de MIPYMEs es clave para reducir la brecha y aumentar la productividad y calidad para una mejor competencia global, creando condiciones de mayor igualdad en el comercio internacional, tal como se sostiene desde la OMC.

 

¿Qué pueden esperar las MIPYMEs de la Conferencia Ministerial?

 

Tomando en cuenta el escenario analizado, es fundamental seguir con atención los aportes de los “Amigos de las Micro, Pequeñas y Medianas Empresas” en la Undécima Conferencia Ministerial (MC11, por su sigla en inglés), a realizarse en Buenos Aires. El Grupo que propusieron conformar Brasil y Argentina y que contó con el apoyo de países de la Región SICA (Costa Rica, Guatemala y Panamá) tiene como objetivo impulsar el trabajo en temas como: i) aumento del acceso a la información y oportunidades de mercado; ii) cumplimiento de marcos regulatorios; iii) transporte y logística; iv) acceso al crédito; v) conectividad digital; y vi) desarrollo tecnológico.

 

En su recién gira por países de Centroamérica, el director-general de la OMC, Roberto Azevêdo, visitó por primera vez Nicaragua y Guatemala. Es importante destacar que Nicaragua fue el primer país latinoamericano en ratificar el Acuerdo sobre Facilitación del Comercio (TFA, por su sigla en inglés). Guatemala, por su vez, se ha sobresalido en la coordinación del Grupo de Economías Pequeñas y Vulnerables (GEPV) en la OMC[7] – el cual ha aportado con propuestas para la MC11. En ese sentido, los dos países reflejan en la OMC líneas de trabajo de relieve para la Región SICA.

 

De hecho, bajo la expectativa de que la desburocratización contribuye directamente con una mayor competitividad empresarial, la Región SICA ha dado fuertes avances en la armonización, homologación, automatización y optimización de procesos de comercio exterior, por medio del uso de una plataforma digital puesta a disposición de los operadores. Belice, Honduras, Panamá y El Salvador también han ratificado el TFA, además del avance de los países de la región en el diseño de la “Estrategia Centroamericana de Facilitación del Comercio”.

 

La MC11 permitirá revisar algunos resultados preliminares del TFA, así como buscar respuesta a algunas cuestiones claves de la agenda de CENPROMYPE y de los países de la Región SICA, por ejemplo:

 

i) ¿cómo crear un sistema de comercio inclusivo?

ii) ¿cómo fortalecer la autonomía económica de la mujer a partir de la consolidación del comercio y de nuevos encadenamientos productivos?

iii) ¿cómo generar nuevos empleos frente a la disrupción tecnológica?

iv) ¿cómo acompañar los procesos adaptativos de las MIPYMEs a la digitalización global y las nuevas formas de hacer negocios?

v) ¿cómo diseñar sistemas alternativos e innovadores de financiamiento que permitan el escalamiento tecnológico en las MIPYMEs?

 

En síntesis, en la MC11 se debatirá sobre cómo lograr un libre comercio inclusivo, que pueda socializar beneficios para grandes mayorías y consolidar un espiral de crecimiento basado en la creación del empleo de calidad como única alternativa frente a las oleadas de neoproteccionismo. En este esquema de libre comercio inclusivo, las MIPYMEs son socias estratégicas.

 

* Nahuel Oddone es asesor Regional de Entorno de Negocios de CENPROMYPE-SICA.




[1] Véase, por ejemplo, el Informe de estadísticas de exportación de la MIPYME Región SICA 2015, publicado en 2017 por SIRMIPYME.

[2] Véase: Caldentey, Pedro. Las políticas públicas de apoyo a la MIPYME en la Región SICA. San Salvador: CENPROMYPE, 2017.

[3] Véase: OMC. La financiación del comercio y las pymes: subsanar las diferencias. Ginebra: OMC, 2016.

[4] Véase, por ejemplo, la Estrategia Regional de Articulación Productiva MIPYME, publicada por CENPROMYPE en 2017.

[5] El Acuerdo de Asociación con la Unión Europea, por ejemplo, debe contribuir a la creación de economías de mayor escala con series más largas de producción industrial y nuevos alicientes para la diversificación de los productos por cada MIPYME que acceda al mercado ampliado. Conocido como ADA, el Acuerdo también puede contribuir para la especialización intra-industrial e intra-producto, ya que el crecimiento del comercio de productos manufacturados se ve favorecido a partir del aumento del comercio intra-industrial. Además, el ADA puede impulsar el desarrollo tecnológico, considerado indispensable para el aprovechamiento de los dos elementos anteriores.

[6] Véase: OMC. Informe sobre el comercio mundial 2016. Igualdad de condiciones para el comercio de las pymes. Ginebra: OMC, 2016, p. 3.

[7] Del GEPV también participan Belice, El Salvador, Honduras, Nicaragua y República Dominicana, buscando un trato especial y flexible en las negociaciones.

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11 December 2017
¿Por qué los servicios han ocupado una posición marginal en las negociaciones de comercio internacional? El autor discute esta cuestión y delinea para la Ministerial un escenario sin “grandes resultados” en los ejes principales de la agenda en servicios.
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11 December 2017
En contraste con la creciente participación de la sociedad civil en la OMC hasta 2003, la autora analiza las causas de la baja participación de las ONGs en la MC11 y cómo ese escenario se ha institucionalizado en los últimos años.
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