Programas de gobierno y la participación de las pymes en el comercio internacional

16 October 2014

Las pequeñas y medianas empresas (pymes) representan una parte sustancial de la economía de diversos países con disímiles niveles de desarrollo. Esto se mide tanto por el porcentaje que las pymes significan en la economía como por el número total de empleos que ofrecen.

Las acciones de los gobiernos a favor de este tipo empresas están sujetas a los derechos y obligaciones de la Organización Mundial del Comercio (OMC) y de los acuerdos regionales. Sin embargo, el radar de dichos foros tiende a enfocarse en las acciones gubernamentales que implican grandes beneficios económicos para determinadas industrias o empresas, en vez de aquellas pequeñas ganancias destinadas a un gran número de pymes. Dichas acciones normalmente están en la mira de las políticas públicas, pero fuera del foco de estos foros internacionales, aunque si tales ayudas consisten en un subsidio estarán prohibidas por los acuerdos de la OMC si estas están supeditadas a la exportación.

Este artículo presenta distintas acciones de gobierno destinadas a apoyar a pymes en problemas puntuales. Lo anterior se da sobre la base de evidencia empírica observada, sin jerarquización alguna entre políticas gubernamentales o importancia de los problemas sufridos por las pequeñas y medianas empresas.

El papel de las pymes en la economía
Según estadísticas de la Corporación Financiera Internacional del Banco Mundial, el porcentaje de participación de las pymes en el total del empleo en Argentina durante 2008 fue de 73% (incluyendo el comercio informal). En Australia, por su parte, la cifra fue de 68% en 2007. En Bangladesh, ese monto ascendió entre 80% y 85% (usando estadísticas solo de la industria) en 2004, mientras que en Suiza tal cifra fue del 58,9% en 2008. El mismo porcentaje en EE.UU. cayó de 53,7% en 1990 a 42,1% en 2006. Según otras fuentes, las pymes representaron en el Reino Unido el 99,9% de las empresas privadas, el 59% del empleo del sector privado y 48,1% de los ingresos en el sector privado en 2013.

Kushnir et al. (2010) observaron que las economías con alto nivel de ingreso per cápita cuentan con un mayor número de pymes por cada 1000 habitantes. Sin embargo, la tasa de crecimiento de dicho número es tres veces menor en economías de altos ingresos en comparación con las de bajos ingresos. Observaron, además, que entre más grande es el sector informal, menor es la densidad de pymes por habitante.

Al respecto, Ayyagari et al. (2003) advirtieron que la contribución de las pequeñas empresas en países de diversos niveles económicos es de proporciones similares, pero con la diferencia de que los países de bajos ingresos tienen un mayor número de empresas pequeñas en el mercado informal, mientras que en las economías de altos ingresos estas se encuentran en el mercado formal.

Aún cuando las estadísticas sobre pymes pueden sufrir de imprecisiones –por ejemplo, no hay una definición unificada de una pyme (número de empleos y/o ingreso anual), las estadísticas de empleo no son homogéneas y no hay información precisa sobre los ingresos por empresa– los estudios estadísticos observados sugieren que las pymes juegan un rol de alta importancia en la economía.

Programas y limitaciones de la capacidad económica
La capacidad económica de una pyme es significativamente inferior a la de una gran empresa. De hecho, durante períodos de crisis económicas las pymes tienen mayor riesgo de mortandad y menor acceso a rescates financieros. Por el contrario, durante períodos de crecimiento cuentan con menor presupuesto –en términos absolutos– para necesidades básicas y de desarrollo.

El Centro de Software en Guadalajara, México, una iniciativa generada con inversión del sector privado, universitario y gubernamental, es un caso de una agrupación de pymes. Este alberga a 28 pymes y 550 especialistas de la industria de las tecnologías de la información en diferentes áreas y de todos los niveles comerciales en más de 10.000 m2.

Se basa en una economía de escala y es autosuficiente. Las pymes en cuestión tienen acceso a servicios que no podrían pagar individualmente. Comparten conocimientos, experiencias, costos, imagen corporativa, relaciones con diferentes actores en la industria, así como servicios e infraestructura. Además, se fomenta el diálogo entre las pymes, incentivando la creatividad y la solución de problemas en grupo.

Otro programa que apoya la generación y el desarrollo de pymes es la Red Nacional de Incubadoras y Desarrolladoras de Costa Rica, la cual contribuye al surgimiento de pymes y a su crecimiento e internacionalización.

Acceso a los grandes canales de producción
Se ha observado que las pymes sufren mayores dificultades de acceso a los canales de producción masiva que las grandes empresas. Por lo mismo, la integración en cadenas productivas es positiva, tanto para las pymes como para las grandes empresas, en cuanto se esclarecen los servicios y productos esperados por las pymes; se produce transferencia de tecnología; se reducen los costos; se obtiene acceso a canales indirectos de exportación; y se elevan los estándares de calidad.

El Swedish Trade and Investment Agency con el Proyecto Global de Proveedores Automotrices 2014 prepara empresas suecas para convertirse en proveedores de grandes empresas compradoras de autopartes. El proyecto, administrado e implementado por la agencia sueca de promoción comercial, consta de tres etapas: 1. reunión individual con posibles proveedores suecos, 2. reunión con las empresas seleccionadas para preparar el primer contacto con las grandes empresas (muestras, ofertas, estrategia, entre otras) y 3. reunión con las grandes empresas y seguimiento con las pymes.

En México, en particular, existe un programa, llamado Fondo Pyme, con este fin que busca el acceso de microempresas a una red de franquicias. En Japón 56% de las pymes tienen interconexión –por ejemplo, subcontratación– con las grandes empresas, en particular en las industrias de maquinaria.[1]

Canales logísticos de exportación
El acceso a canales de transporte para las exportaciones de bienes es vital, especialmente para pymes. Este problema puede ser más grave para pymes asentadas en regiones marginadas lejos de las grandes ciudades o que exportan a países con poco flujo comercial y por ende con poca oferta de transporte.

Exporta-Fácil es un programa para simplificar exportaciones (paquetería y liberalización aduanera) para pequeños envíos (máximo 50 kg y US$ 50.000) iniciado por la empresa estatal de correos de Brasil e implementado posteriormente en varios países de la región, expandiéndose luego a la paquetería privada.

El objetivo es proveer a las pymes un acceso fácil y económico a procesos de exportación basado en redes postales existentes. En otras palabras, las exportaciones de pequeños envíos obtienen un beneficio de facilitación comercial aduanera para su exportación.

A través de la cooperación entre varias agencias gubernamentales, correos y aduanas, Exporta-Fácil centraliza en un documento los diversos formularios que un exportador debe llenar para la liberación en aduanas. Esto dispensa al exportador de acudir directamente con las agencias involucradas en la exportación (aduanas, salud, medio ambiente, entre otras), ya que correos adquiere la responsabilidad de canalizar la información. El usuario accede al sitio de Internet de correos e integra el expediente que se envía a las agencias competentes. Posteriormente, el usuario presenta el paquete en una agencia de correos, el agente revisa el contenido, lo cierra y envía.

Además de reducir los precios de transporte y despacho aduanero, el exportador puede exportar desde cualquier parte del país que tenga una oficina de correos, sin necesidad de enviar el producto desde una ciudad de tamaño mediano, no requiere agente de aduanas, no requiere capacitación, se simplifican los formularios y se utiliza una sola base de datos para todas las agencias de gobierno involucradas, evitando la duplicidad de la información.[2]

Problemas adicionales
Existen otros problemas que afectan a las pymes, por ejemplo, la certidumbre jurídica en transacciones individuales. Una solución parcial es la distribución de contratos modelo por las agencias de promoción comercial.

El Centro de Comercio Internacional en Ginebra, Suiza, tiene ocho contratos modelo para pymes que son distribuidos por las agencias gubernamentales de promoción comercial. Evidentemente son de utilidad aun cuando existen algunas limitantes como la adaptación del contrato al giro comercial o tipo de transacción, la asesoría en la negociación y la administración misma de los contratos. Hay mucho todavía por hacer.

Otro problema es el financiamiento,[3] tanto en la producción como en la exportación. Un comprador importante puede pedir 90 días para realizar su pago o, peor aún, pagar después de ese plazo sin previo aviso –práctica habitual entre empresas grandes con posición dominante. Durante dicho período la pyme debe financiar la venta, desajustando sus finanzas. Entre más grande es la transacción, más atractivo es el ingreso, pero también más alto el riesgo de desajuste y quiebra de la empresa.

Existen figuraras financieras para abordar dichos riesgos como cartas de crédito, factoraje internacional o créditos directos que se ofrecen por agencias gubernamentales que buscan fomentar el comercio internacional. Sin embargo, hay mucho todavía por hacer y puesto que dichas figuras financieras podrían llegar a constituir un subsidio podrían estar sujetas a las reglas de la OMC. Este tema sin duda amerita estudios especializados.

Finalmente, no contamos con evidencia empírica, pero nuestra experiencia nos lleva a especular sobre la existencia del siguiente problema: las pymes tienen un valor relativamente bajo en las políticas públicas de un país. Una PYME en lo individual tiene un peso muy ligero en la economía de un país, prácticamente insignificante si se compara con el peso de una empresa grande. Pero, las pymes en su totalidad tienen un peso económico más amplio que una empresa grande en ese país.

Sin embargo, las pymes no cuentan con una voz única; mientras que una empresa grande sí. Por lo tanto, los problemas de una empresa grande pueden ser canalizados con mayor facilidad a las esferas políticas de un país. Los problemas de las pymes, que no tienen una voz única, no necesariamente gozan de dicho canal privilegiado. Esto se puede materializar en eficientes políticas públicas para los problemas de grandes empresas, pero deficientes políticas públicas para los problemas de pymes. Claro que esto depende de la apertura de las esferas políticas del país en cuestión, donde cada país es único.

Conclusiones y recomendaciones
Hay mucho trabajo por hacer sobre las políticas públicas en comercio para las pymes. Por un lado, los desafíos que afectan a las pymes no están bien asimilados. Por otro, si bien hay algunas soluciones que parecen exitosas queda mucho por explorar.

Nuestra primera recomendación sería desarrollar estudios que ayuden a delimitar y valorar los problemas específicos de las pymes. Consideramos que una política gubernamental puramente macroeconómica es insuficiente para el desarrollo microeconómico de las pymes. En dichas empresas los costos de transacción adquieren un valor extraordinario por los limitados recursos tecnológicos y de capital que disponen. Se les debe facilitar el proceso administrativo y financiero, tanto desde el sector público como desde el sector privado. La evolución de la economía de un país incide en la rentabilidad, competitividad y sustentabilidad de las pymes, que representan más de la mitad del sector económico privado en los países observados.

Esto nos lleva a una segunda recomendación: generar políticas publicas para pymes de manera intersecretarial (varias secretarías o ministerios de gobierno), con apoyo público-privado y apoyadas por la cooperación internacional, como por ejemplo el Acuerdo de Facilitación del Comercio de la OMC.

En los párrafos precedentes se presentaron varios programas de gobierno en favor de pymes. Sin embargo, se requiere más información para hacer un juicio de valor sobre el éxito de los mismos, lo que nos conduce a una tercera recomendación: diagnosticar casos concretos para buscar oportunidades de mejora e implementación en nuevos mercados.

Sin embargo, más allá de su valor económico, estamos convencidos de que el valor fundamental de las pymes es su contribución social. Una política pública eficiente en comercio para pymes tiene un efecto directo en la estabilidad económica de los núcleos familiares de sus empleados –que en el caso de Bangladesh y Suiza son más de la mitad del total de trabajadores del país. Aquí estriba su importancia en la sociedad. Por último, recomendamos no minimizar el valor que pueden tener los programas para las pymes dada su contribución económica y social.


[1] Ver Koyama, Y. (1999). Políticas de apoyo a pequeñas y medianas empresas en Japón y México (pp. 61-80). En Nacional Financiera Snc: Memoria del 65 Aniversario. Experiencia para el futuro. México: Nafinsa.

[2] Ver el reporte de la OCDE (2011). “‘Exporta Fácil’ in South America”. El programa ha sido implementado, entre otros, en Panamá.

[3] Kushnir et al. (2010) observaron que el acceso a financiamiento es un obstáculo recurrente en países en desarrollo, afectando más severamente a pymes.

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