A un Paso del Protocolo sobre Bioseguridad

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Los países miembros de la Convención sobre Diversidad Biológica (CDB) se encuentran próximos a aprobar un Protocolo sobre Bioseguridad, cuya negociación y posterior suscripción es resultado de un mandato específico realizado por la Segunda Conferencia de las Partes (COP2) en Yakarta, Indonesia, en 1995. Acatando este mandato, la Conferencia de las Partes conformó un Grupo de Trabajo sobre Bioseguridad (GTBS), cuya quinta reunión tuvo lugar el pasado agosto en Montreal, Canadá. En ella se discutieron las versiones preliminares del Protocolo que tendrá que ser adoptado en su sexta y última reunión el próximo febrero en Cartagena. Los temas sometidos a discusión, provienen de la misma Convención, pero sus matices y acentos se han ido discutiendo y negociando a lo largo de éstos años (ver artículo en página 3).

La Bioseguridad, tal como la concibe la CDB, encierra consecuencias en el orden jurídico, administrativo y comercial para los países suscriptores de la misma; en ella se estipulan disposiciones relativas a la obligación de los países miembros de establecer o mantener medios para regular, administrar o controlar los riesgos derivados de la utilización y liberación de Organismos Vivos Modificados (OVMs) como resultado de la biotecnología y que puedan tener repercusiones ambientales adversas. Además la CDB otorga un mandato explícito a las partes para que estudien la necesidad y las modalidades de procedimientos adecuados, en particular el del Acuerdo Fundamentado Previo aplicado a la transferencia, manipulación o utilización de OVMs resultantes de procesos biotecnológicos que puedan tener efectos adversos para la conservación y la utilización sostenible de la diversidad biológica.

Pero el concepto mismo de bioseguridad no ha sido suficientemente internalizado por la sociedad civil, los gobiernos y las empresas relacionadas con la experimentación biotecnológica, debido a la complejidad que encierra para aquellos no expertos. De una manera general se entiende como bioseguridad el control sobre el manejo, uso y transferencia de organismos vivos modificados; sobre la importación, aplicación o desarrollo de biotecnología ecológicamente riesgosa; al control del impacto potencial que dicha introducción de OVMs pueda tener en la seguridad alimentaria, y en la biodiversidad; y finalmente la introducción accidental o deliberada de especies exóticas. Cabe anotar que el tema de la introducción de especies exóticas ha quedado al margen de las discusiones sobre el Protocolo, que se han centrado sobre la transferencia, manipulación y uso, y sobre el movimiento transfronterizo de OVMs.

A lo largo de esta negociación se han presentado una serie de dificultades que provienen de la polarización de posiciones en torno al tema, posiciones que se podrán apreciar en los artículos que presentamos en este número.

Pero a pesar de las dificultades experimentadas en la búsqueda de consensos a lo largo del proceso de negociación, todos los países están conscientes de la necesidad de contar con un marco internacional regulatorio y vinculante sobre un tema tan complejo para el futuro del planeta, no solo desde el punto de vista de mantener un equilibrio en lo ambiental y socio-económico sino también por la necesidad de alentar el desarrollo de las diferentes disciplinas científicas que buscan alternativas de desarrollo para la humanidad a través de la modificación y manipulación de microorganismos. Respecto de los beneficios de la biotecnología, el artículo sobre el Grupo Consultivo sobre Investigación Agrícola Internacional (CGIAR), presenta la importancia que algunos dan a esta disciplina para cubrir las crecientes necesidades de alimentación de la humanidad.

Precisamente, el tema de la seguridad alimentaria es uno de aquellos muy presentes en las discusiones sobre el Protocolo. La cuestión que preocupa a los países en desarrollo radica en gran medida en el riesgo latente de constituirse en países dependientes de biotecnología importada, poniendo en riesgo su capacidad de autoabastecerse debido a la introducción de semillas transgénicas más fuertes, resistentes a las plagas, y de mayor productividad, lo que podría significar una sentencia de muerte - si este tema no es apropiadamente regulado - para las múltiples variedades autóctonas, que constituyen una indispensable riqueza genética para la preservación de la diversidad de especies.

El tema de la bioseguridad presenta varias aristas, y un sinnúmero de connotaciones tanto para el medio ambiente como para el comercio internacional puesto que las transacciones en este campo tienden a incrementarse. Solo la industria biotecnológica de los Estados Unidos invirtió cerca de US$ 9 billones en investigación y desarrollo en 1997. Dicho mercado podría verse afectado en caso de que se adopte un Protocolo que restrinja los movimientos transfronterizos de OVMs, y además podría causar serias controversias con el sistema multilateral de comercio (ver Noticas OMC, página 7) imponiendo restricciones que incluso disminuyan dichas operaciones con el consecuente perjuicio para los países con naciente industria biotecnológica, como es el caso de algunos países latinoamericanos.

Es necesario mencionar que también existe cierto escepticismo por parte de algunos sectores de la sociedad civil, que temen que las presiones económicas determinen los resultados de la próxima reunión del GTBS. Pero a pesar de ello, el consenso es previsible si se dejan momentáneamente fuera de la aprobación del Protocolo lo que realmente constituya un obstáculo insalvable, hasta que más amplios consensos puedan ser encontrados en torno a este trascendental tema, como se menciona en el artículo en la página 5, que contiene la declaración de la delegación colombiana (anfitriones de la próxima reunión del GTBS) al final del GTBS-5.

En este número, Puentes entre el Comercio y el Desarrollo Sostenible quiere ilustrar a sus lectores sobre este importante tema, que merece la atención de los distintos sectores de nuestras sociedades.

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Saturday, 21 November 1998 - 12:23pm
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Países en desarrollo enfrentan oportunidades y desafíos en la revisión del Acuerdo sobre la Agricultura

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El Acuerdo sobre la Agricultura es uno de los resultados más importantes de la Ronda Uruguay para nuestros países. Fue incluido en las negociaciones luego de varios años de controversia y su aprobación sentó las bases para la liberalización del comercio internacional agrícola. El año 1999 verá el inicio del proceso formal de revisión del Acuerdo, proceso que reviste gran importancia para nuestras naciones.

Antecedentes

El sector agrícola es crítico para la mayoría de los países de América Latina por su importancia económica, social y ambiental. En términos comerciales, en 1996 la región exportó aproximadamente US$28,6 mil millones de dólares o el 42% del total de las exportaciones de bienes primarios, siendo los EEUU y Europa los principales mercados, seguidos por los países de la propia región. El índice de producción agrícola en América Latina y el Caribe ha crecido en un 30% desde 1980comparado con un 13% en EEUU y 5% en Europa. El sector emplea a por lo menos el 20% de la población económicamente activa de la región, y si se toma en cuenta el trabajo indirectamente relacionado, sustenta casi la mitad de las oportunidades de empleo.

Por otra parte, la agricultura es un factor clave para la preservación dela diversidad de especies y los bosques y para la lucha contra la desertificación. El incremento de monocultivos para un mayor rendimiento productivo, amenaza la diversidad de especies agrícolas y silvestres existentes. Además, la expansión de la frontera agrícola en América Latina, que durante las últimas tres décadas ha contribuido en un 30% al crecimiento de la producción en el sector, tiene consecuencias críticas especialmente considerando que aproximadamente un 45% del área potencial para la producción está cubierta de ellos o se encuentra en áreas protegidas y que la sobre explotación del suelo, debido a una producción intensiva, causa el desgaste natural de la calidad de las tierras. Existen además cuestiones relativas al uso de agroquímicos y la ingeniería genética con importantes implicancias ambientales.

A pesar de las grandes inversiones en tecnología y otros rubros generalmente orientados a reducir la mano de obra y al mejoramiento de especies vegetales, en general en los países desarrollados predominan costos de producción y precios sustancialmente más altos que en los países en desarrollo. Precisamente estas diferencias de costos y precios internos han sido la causa principal de conflicto en las negociaciones comerciales de esos bienes.

La distorsión del comercio agrícola internacional se vincula con las tendencias proteccionistas en el sector. Las barreras a las importaciones de productos y los subsidios internos resultan en precios más altos de los que resultarían en un mercado libre, promoviendo asila sobreproducción, por lo que, para poder competir con precios más bajos en el mercado internacional, los gobiernos deben recurrir a subsidios a la exportación. Este es el caso de la Política Agrícola Común de la Unión Europea (UE), que ha sido descrita por algunos autores como "una red compleja de precios y garantías de venta, subsidios y otras medidas de apoyo que protegen los ingresos de los agricultores de las fuerzas del mercado".

Hay tres razones principales por las cuales los gobiernos adoptan medidas proteccionistas. Primero, para asegurar la producción interna de alimentos; segundo, para proteger a los productores domésticos de los riesgos naturales y la fluctuación de los precios mundiales; y tercero, para preservar a la sociedad rural. En efecto, existen grupos de agricultores que buscan sacar el tema de la OMC, argumentando que la agricultura no es solo un sistema de producción, sino también una forma de vida.

Estas tendencias proteccionistas han vuelto muy costosas las políticas agrícolas y han resultado en guerras de subsidios a la exportación en laque los países con menos recursos financieros han sufrido cada vez más. La necesidad de establecer reglas para el acceso a terceros mercados fue lo que llevó a la UE y los EEUU a negociar la inclusión del tema en la Ronda Uruguay.

El Acuerdo sobre la Agricultura

El objetivo principal del Acuerdo es establecer políticas que mejoren la estabilidad del mercado. La agenda de reformas al régimen que resultó de la Ronda Uruguay comprende tres áreas principales.

La primera se refiere al acceso al mercado y la forma de reducir las varias restricciones que enfrentan las importaciones. A este respecto, seha adoptado un proceso de arancelización que busca convertir las restricciones cuantitativas y otros tipos de medidas no arancelarias, en aranceles.

La segunda se refiere al apoyo doméstico (subsidios y otros programas, incluyendo aquellos que incrementan o garantizan precios de productos agrícolas y los ingresos de los agricultores) que resultan en la utilización de subsidios a la exportación y el consecuente ‘dumping' en el mercado mundial.

La tercera se refiere a los subsidios a la exportación y otros métodos que hacen a las exportaciones más competitivas. El Acuerdo prohibesubsidios a la exportación de productos agrícolas a menos que los subsidios sean especificados en una lista de compromisos de un Miembro.

En el Acuerdo los Miembros se comprometen a mitigar las políticas de apoyo doméstico que tengan un efecto directo sobre la producción y el comercio agrícola, con la sola excepción delos países menos desarrollados (ver cuadro página 9). Se acordó que se podrían utilizar libremente las medidas debajo impacto en el comercio, frecuentemente llamadas de Caja Verde (ver artículo página 4).

Además, se permiten ciertos pagos directos a los agricultores, denominados medidas de la Caja Azul, que requieren de los agricultores limitar su producción, y otros programas de asistencia gubernamental para estimular el desarrollo agrícola y rural en países en desarrollo. El Acuerdo también permite a los países en desarrollo solicitar trato especial y diferenciado en la implementación de las regulaciones, dándoles un plazo de gracia de 10 años (4 más que a los países desarrollados) para reducir dos tercios de los aranceles, el apoyo doméstico y los subsidios a la exportación.

El Comité de Agricultura

La tarea básica del Comité de Agricultura es revisar los compromisos de la Ronda Uruguay en esta materia y proveer a los Miembros de oportunidades para consultar cualquier asunto relativo a su implementación. El proceso de revisión se basa en las notificaciones regulares que los Miembros deben realizar sobre temas tales como el acceso a mercados, el apoyo doméstico y los subsidios a la exportación (v.gr. notificacionesad-hoc sobre cambios en medidas domésticas de Caja Verde y de restricciones a las exportaciones). Adicionalmente, el proceso de revisión ofrece una oportunidad a los Miembros para plantear "cualquier cuestión" relacionada con la aplicación de los compromisos contraídos en el marco del Programa de Reforma de la Ronda Uruguay.

Temas de interés en torno al Acuerdo

En la implementación de las regulaciones del Acuerdo el interés primordial de los países de América Latina es facilitar el aporte de este comercio al desarrollo económico. Por un lado, los Acuerdos GATT permiten a los países en desarrollo solicitar trato especial y diferenciado en la implementación de la normativa agrícola. Por otro, para poder obtener un mayor acceso al mercado internacional, les interesa promover la implementación de las regulaciones en países desarrollados como los EEUU y los de la UE, que todavía utilizan subsidios a la exportación y pagos directos de apoyo doméstico. Otra preocupación, que está tornándose crítica para América Latina, se relaciona con el impacto que la liberalización del comercio podría tener en la seguridad alimentaria yen los precios de productos agrícolas de importación. A este respecto, encontramos la introducción de semillas genéticamente modificadas al mercado internacional, las cuales, al permitir mayores niveles de producción y ser más resistentes a pestes, podrían derivar en precios inaccesibles para muchos agricultores en los países en desarrollo y mayor desigualdad en la capacidad de competencia y niveles de producción, mayores riesgos de pérdida en la biodiversidad agrícola, y finalmente, la alteración de la vida tradicional agrícola de comunidades indígenas.

La implementación del Acuerdo ha sido criticada por varios países, incluyéndolos miembros del Grupo Cairns2. Muchos de ellos argumentan que el Acuerdo no ha sido efectivo en la reducción de la protección y los subsidios existentes en países desarrollados. Entre las deficiencias mencionadas más frecuentemente se encuentran: a) subsidios a la exportación y la producción; b) el incremento en los aranceles; c) otras barreras de acceso a mercados, incluyendo la administración e implementación de cuotas arancelarias y procedimientos administrativos complejos y confusos. Estas deficiencias representan obstáculos de acceso a los mercados y distorsionan los precios y la producción.

Las próximas negociaciones

Bajo el Artículo 20 Parte XII del Acuerdo de Agricultura, los Miembros acordaron que las negociaciones para continuar con el proceso de reforma deberán tomar en cuenta los siguientes cuatro elementos: a) la experiencia adquirida hasta esa fecha en la aplicación de los compromisos de reducción del proteccionismo; b) los efectos de los compromisos de reducción en el comercio agrícola; c) las preocupaciones no comerciales, el trato especial y diferenciado para los países en desarrollo Miembros y el objetivo de establecer un sistema de comercio agropecuario equitativo y basado en el mercado; y d) los nuevos compromisos que sean necesarios para alcanzar los mencionados objetivos a largo plazo (ver artículo página 4).

A pesar de que estos temas fueron definidos como parte de los Acuerdos de Marrakech en 1994, en el marco de la preparación a la revisión del Acuerdo, se han desarrollado una gama de posiciones que tendrán un peso sobre los temas a negociar (ver artículos páginas 2-4).

El reto para los países en desarrollo está en poder asumir un papel mas activo, una presencia más fuerte en las negociaciones. Durante 1998 se llevaron a cabo dos reuniones informales del Foro Técnico de los Negociadores Agrícolas de Países Americanos, en las que se resaltó la importancia de identificar y concertar acciones de cooperación entre los países americanos con miras a la nueva ronda de negociaciones comerciales multilaterales de la OMC. Como primera fase de este proceso yen preparación para la revisión del Acuerdo, se piensa identificar temas a negociar para presentarlos en febrero de 1999 ante la OMC. En la segunda y tercera fase se revisarán los temas de la agenda y se preparará un mandato de negociación. Estos procesos para definir temas de interés común para la región ciertamente ayudarán a establecer un frente más claro y fuerte durante la revisión y las nuevas rondas de negociación en la OMC.

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Un triángulo crítico: crisis financiera, comercio internacional y desarrollo sostenible

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La crisis financiera y sus impactos recorren América Latina. A más delos efectos de catástrofes naturales que, como El Niño, han afectado gravemente la actividad y la infraestructura productiva, la región sufre ahora una disminución significativa en el flujo del comercio, la caída de los precios de bienes primarios y una mayor vulnerabilidad a la competencia en mercados internacionales. Así, el crecimiento del PIB para 1998 fue de 2.6% en promedio para la región (en 1997 fue de5,5%) y se prevé un crecimiento negativo durante 1999. América Latina reportó el dinamismo comercial más alto de todas las regiones a finales de 1997 y comienzos de 1998, con un 10% de crecimiento en sus exportaciones y 15% en las importaciones, variables que se han desacelerado notablemente. A manera de ejemplo, las exportaciones de la Comunidad Andina de Naciones al resto del mundo se redujeron en un19%, pasando de US$47,676 millones en 1997 a US$38,640 millones en 1998.

Naturalmente, la inestabilidad financiera no repercute únicamente en lo económico. Los regímenes políticos y los sistemas sociales también seven afectados por inestabilidades, incertidumbres, pauperizaciones y descontentos de variadas índoles. En este número de Puentes hemos querido dar un panorama de distintos aspectos de la crisis relacionados con el comercio internacional y los impactos sobre el medio ambiente, cuestión menos divulgada que la económica y la social. Aún reconociéndola posibilidad de la crítica al capitalismo que la crisis vuelve aponer sobre el tapete, hemos optado en este número por tomar el sistema económico como marco de los razonamientos y planteos que se hacenen esta nota y las que presentamos a continuación.

Una reciente encuesta de Latino barómetro indica que la economía demercado, la libre competencia y la inversión extranjera siguen gozando de un alto nivel de aceptación en la región (64%, 57% y 62% respectivamente).Pero esta aceptación podría ser más frágil de lo que parece. En efecto, con esta nueva crisis, el descontento con las políticas de ajuste se acentúa en la región y comienzan a ganar terreno movimientos de oposición a las tendencias globalizadoras. Así, por ejemplo, un creciente número de organizaciones están aglutinándose para detener el lanzamiento de una nueva ronda de liberalización comercial(la llamada Ronda del Milenio) en la reunión ministerial de la OMC el próximo noviembre. A este movimiento se contraponen quienes argumentan, desde el otro extremo del espectro, que de frenarse el impulso liberalizador el mundo podría entrar en una dinámica proteccionista que conduciría a una recesión. Entre ambas posiciones seguramente están las prescripciones políticas acertadas. El momento, sin duda, llama a la cautela, y ese es el propósito de los artículos que presentamos.

Hemos solicitado a un ex-ministro de comercio que nos de su punto de vista sobre lo que ofrece el comercio internacional a una región que necesita emerger de la crisis financiera y a una industrial que nos de una visión de las implicancias de la crisis para los esfuerzos desde la industria por adoptar tecnologías limpias y una administración e coeficiente. Por su parte, con esta nota queremos hacer una aproximación a los temas que comprende el análisis del triángulo crisis financiera-comercio internacional-desarrollo sostenible, con la intención de iluminar algunas conexiones que es importante explorar en más profundidad en nuestros países.

De la crisis financiera al impacto ambiental, a través del comercio internacional

Como tema de análisis e investigación, este triángulo es muy reciente. Las cadenas causales no están del todo claras, y falta evidencia empírica suficiente. Sin embargo, es importante comenzar a vislumbrar este problema para poder promover el desarrollo sostenible a la hora de reaccionar frente a la crisis.
Para empezar a entender las formas que pueden tomar estas relaciones de causa y efecto, se deben analizar varios factores dinámicos, como el cambio en los flujos de exportación e importación y de inversión extranjera directa, por industria, por país o por región. Específicamente en lo comercial, se deben observar indicadores como la composición del comercio internacional y los mercados, así como el volumen y el precio de los productos objeto de estos flujos comerciales. Estos factores están obviamente interconectados y no podemos hablar de uno sin mencionar su relación con el otro.

Composición, mercados, volumen y precios
La composición de las exportaciones varía por país al igual que la proporción de estas en los ingresos de la economía. Sin embargo, podemos decir que en general las exportaciones de América Latina siguen siendo, básicamente, recursos naturales aproximadamente un 67% de las exportaciones totales de la región corresponden a bienes primarios. Adicionalmente, en general la región aún no ha diversificado suficientemente sus industrias de exportación, lo cual genera una alta vulnerabilidad y riesgo de inestabilidad en lo económico y agrava el potencial de daños ambientales, que se vuelven más pronunciados en tiempos de crisis.

Si bien a comienzos de 1998 la región ha visto incrementar el volumen de los bienes primarios exportados, los términos del intercambio se deterioraron en ese mismo período. Entre comienzos de 1997 y abril de 1998, los precios de los bienes primarios, excluyendo el petróleo, cayeron más de un 10%, siendo mayor la caída para los productos agrícolas y los metales. Los precios de productos agrícolas se estabilizaron a partir de abril 1998, aunque a un precio menor pero los precios del petróleo y los metales continuaron en baja. Según el Fondo Monetario Internacional, la crisis afectó los precios de productos como el cobre, el níquel, el caucho natural, la lana, el cuero y el arroz y en gran parte los precios del petróleo, la madera y el plomo. Como el mercado asiático es al mismo tiempo consumidor y proveedor de productos forestales, bienes como la madera aserrada, la madera contrachapada y el caucho han sufrido variaciones en los precios de -32.7%, -27.7% y -32.9% respectivamente. Otro factor importante que se suma a este hecho es el empeoramiento en las condiciones de competencia en el mercado: según UNCTAD, casi el 60% de las exportaciones totales de América Latina a los países de la OCDE son potencialmente vulnerables a la competencia asiática por los precios más bajos de sus productos.

Estimaciones de la UNCTAD sobre la disminución de ganancias provenientes de bienes de exportación en 1998 a causa de la caída de precios arroja algunos ejemplos elocuentes: Chile perderá 9.9% de sus ganancias por exportaciones de cobre y el Perú, 6.7%. En el caso del petróleo, Venezuela perderá 20.3% y Ecuador, 8.4%.

Respuestas comerciales y posibles impactos ambientales
Este conjunto de situaciones puede generar tres tipos de reacción de los gobiernos y el sector productivo, con sus respectivas consecuencias ambientales. Por un lado, un país puede tratar de incrementar su volémen de exportación para compensar la caída de precios, aumentando la presión sobre la explotación de recursos naturales. Pero también se puede reducir el volumen de exportación hasta que los precios suban de nuevo, estrategia que busca maximizar las ganancias en el mediano y largo plazo. En este caso el impacto sobre los recursos naturales será menor en el corto plazo, mientras que posteriormente dependerá del grado de introducción de nuevas tecnologías de explotación con menor impacto ambiental. En tercer lugar, puede buscar la diversificación de productos y/o mercados, en cuyo caso los impactos ambientales podrían variar de acuerdo a la intensidad ambiental de los nuevos bienes producidos.

La selección de una u otra estrategia dependerá en gran medida de las condiciones y estructura económica de un país. Por ejemplo, en el caso de una caída en el precio del cobre, se esperaría que un país con una economía relativamente diversificada y sin una dependencia demasiado grande en las divisas generadas por la venta del metal, como Chile, redujera su producción hasta encontrar un mercado más favorable. Por otro lado, en un país que no reúne estas condiciones, como Zambia, que depende casi exclusivamente de sus exportaciones de cobre para pagar sus deudas y financiar las importaciones necesarias para el mantenimiento de su economía, se esperaría un aumento en el volumen de exportación de este producto, aun cuando la demanda se mantenga débil.

Para reducir el riesgo de verse afectadas por una caída en la demanda de bienes de exportación, las industrias pueden incrementar su gama de productos, como se vio en el caso de la industria florícola en Ecuador que amplió agresivamente la variedad de flores que produce. Sin embargo, los impactos del cambio en el grado de composición dependen en gran medida de la elasticidad de la demanda de cada producto de exportación.

La diversificación de mercados y la habilidad para reaccionar rápidamente y poder encontrar nuevos, es la otra cara de la moneda. La industria maderera en Chile se vio forzada a buscar otros mercados en América Latina e incluso en Africa e India cuando su mercado asiático, particularmente el japonés, dejó de comprar.
La diversificación de mercados y la composición de las exportaciones dependen en gran parte del poder de compra de la demanda en tiempos de crisis. En ambos casos la explotación de recursos naturales no se ve necesariamente incrementada como resultado de la crisis. Los impactos ambientales de una diversificación son inciertos, pudiendo resultar por un lado en una mayor explotación de los recursos naturales, o en el mejor aprovechamiento de los mismos, a través de procesos más eficientes.

En suma, las estrategias comerciales que se adopten frente a la crisis podrían ser fuente de una mayor degradación ambiental, o, lo que es más interesante, generar sinergías con los objetivos ambientales.

Políticas públicas
La crisis ya ha contribuido a la "pérdida de ingresos de exportación [de] hasta un 25% para [algunos] países, lo que en ciertos casos corresponde incluso al 12% de su PIB. Para los países exportadores de petróleo, las reducciones de ingresos previstas son tan graves o más que las indicadas". De acuerdo a los informes de la UNCTAD, en países donde los ingresos de exportación son una fuente importante para cubrir gastos fiscales (v.g. Chile, Ecuador y México) ya se están viendo recortes en el gasto público.

A nivel público, los primeros ajustes fiscales y los ajustes sobre la demanda interna se dieron a consecuencia de la mayor incertidumbre en los mercados externos a causa de la crisis. Sin embargo, y según informes de la OMC, a pesar de que esta crisis ha empeorado las condiciones económicas mundiales para la formulación e implementación de políticas relacionadas al comercio, además de la disminución en la actividad económica, no se han observado mayores cambios en las políticas comerciales a consecuencia de esta. Incluso, la tendencia general de apertura comercial ha continuado en varios países y no se han dejado de negociar y respetar acuerdos multilaterales. Sin embargo, algunos países de América Latina han introducido medidas de precaución en la forma de distintos controles sobre las importaciones y aparentemente está aumentando el número de conflictos entre socios comerciales.

Presumiblemente, distinto es el impacto en lo que a la política ambiental se refiere. Normalmente una crisis financiera resultará en recortes presupuestarios para el desarrollo de políticas y normativas ambientales, para actividades de control de la contaminación, y para el desarrollo de incentivos para la utilización de tecnologías limpias y el manejo sostenible de recursos naturales. En consecuencia, se frenarían las posibles respuestas del sector público en este rubro frente a la crisis. Fortalecer los controles y encarar estrategias de incentivos económicos y especialmente no económicos aparecen como medidas indicadas desde la política ambiental.

Finalmente, habrá que observar cómo evoluciona la actitud de los gobiernos frente a la vinculación del comercio internacional y el medio ambiente cuando, como se argumenta en el artículo de página 3, el comercio puede convertirse en un camino para salir de la crisis.

(Cont...)

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La Ronda del Milenio

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La gran expectativa para la Tercera Conferencia Ministerial de la OMC a celebrarse en Seattle, EE.UU., del 30 de noviembre al 3 de diciembre próximos, es el lanzamiento de una nueva Ronda de negociaciones multilaterales en el año 2000 (la Ronda del Milenio). Las discusiones y posicionamientos para esta eventualidad cobraron fuerza luego de la Segunda Conferencia Ministerial en Ginebra el año pasado. Pero en los últimos meses este proceso ha venido encontrando una serie de obstáculos. Las fuertes divisiones entre los Miembros de la OMC sobre la designación de un nuevo Director General han convertido a ésta en una discusión que todo lo absorbe; el programa de trabajo actual de la OMC ya incluye una gran diversidad de temas, desde los asuntos que queda- ron pendientes de la última Ronda hasta nuevos temas que han ido surgiendo desde entonces; el gobierno de EE.UU. aún no cuenta con autorización del Congreso para negociar acuerdos comerciales definitivos (fast track), minando la confianza en las concesiones que ese país pueda hacer; y, la resistencia de ciertos sectores y algunos países a una nueva negociación va en aumento. En fin, el panorama dista de ser sencillo.

Así, pocos avances se lograron en las reuniones del Consejo General de la OMC del pasado 12 de abril y 20-21 de mayo. Estas fueron las primeras reuniones de la segunda fase preparatoria de la Ministerial de Seattle (que se espera terminar a finales de julio, para dar paso a la ter- cera y última fase de preparación, ver Puentes Vol. 1 No. 4), en la que se deben definir objetivos concretos de negociación. Se espera que en esta etapa los miembros presenten propuestas específicas basadas en los documentos de posición presentados en la primera fase. Pero las discusiones sobre la designación del nuevo Director General y las circunstancias mencionadas arriba tuvieron sus impactos; así, la reunión del 12 de abril, planificada para dos días, tuvo que reducirse a medio día. El tiempo disponible de esa reunión se dedicó a lo que es quizás el tema más controvertido en la agenda de la OMC - el Acuerdo sobre Agricultura. Australia, en representación del Grupo Cairns, y Pakistán por su parte, presentaron propuestas de objetivos de negociación. Los documentos presentados y las reacciones que generaron no fueron novedad en la discusión que sobre este tema se viene arrastrando desde la finalización de la Ronda Uruguay (ver Puentes Vol. 1 No. 3).  Una situación similar se vivió en la reunión siguiente (20-21 de mayo), lo cual obligó a reformular el calendario previsto de reuniones para aumentar la frecuencia de las mismas, si bien el ambiente de la reunión fue, en general, más positivo. Entre los resultados de esta sesión, aparece una propuesta de la UE y varios otros países de incluir recortes arancelarios en una nueva ron- da, lo cual motivó expresiones de reserva de varios países en desarrollo que prefieren que las negociaciones se concentren en otros rubros como agricultura y servicios y la aplicación de los acuerdos de la Ronda Uru- guay. Se esperan más propuestas de la UE para el tratamiento de una amplia gama de temas en las próximas semanas. La próxima reunión está prevista para el 7-8 de junio.

Pese a todas las dificultades, el impulso hacia una nueva ronda liberalizadora es aún robusto. Es que, como se verá más adelante, también son fuertes los intereses que hay detrás de la iniciativa, y varios países ya se han pronunciado favorablemente (entre ellos, la Unión Europea, Argentina, Brasil, Chile, México, Canadá, Australia, Nueva Zelandia, Japón, Co- rea, Hong Kong, Singapur, y Tailandia).
Dos procesos en la OMC

Es importante distinguir una eventual Ronda del Milenio del llamado "programa incorporado" que resultó de la Ronda Uruguay - actividades mandadas por los acuerdos de dicha Ronda para los años subsiguientes. Las tareas pendientes son de cuatro tipos: 1) cuestiones pen- dientes, 2) revisiones especiales, 3) revisiones regulares y 4) nuevas negociaciones. Esta compleja agenda heredada por la OMC incluye una diversidad enorme de temas (ver recuadro en la pág.2) y de por sí re- presenta un gran esfuerzo para los países.

La distinción entre este conjunto de procesos y la Ronda del Milenio es un punto de discusión importante. Es que resultará difícil que una ronda multilateral no gravite sobre el programa incorporado, y hasta absorba algunos de sus elementos, como parece ocurrirá con los temas agrícolas.

Muchos países, especialmente los países en desarrollo, perciben que la aplicación cabal y la revisión de los acuerdos de la Ronda Uruguay según el programa incorporado es condición necesaria para comenzar a cosechar beneficios que esperaban de esa Ronda y que, sienten, aún les son esquivos.

Pero, ¿qué es una Ronda? ¿Qué abarcaría una Ronda del Milenio? ¿Qué posiciones se están formando en torno a la misma? En este número que- remos hacer una rápida exploración de este asunto para ilustrar sobre cómo se presenta el escenario general con miras a la Ministerial de Seattle.
Las rondas multilaterales de negociación comercial

Las rondas multilaterales han sido la forma en que ha procedido la negociación de acuerdos comerciales globales desde el establecimiento del GATT en 1947. A diferencia de una negociación sectorial, en la que las deliberaciones en cada área son independientes y se manejan con tiempos y programas de trabajo formalmente desvinculados, una ronda multilateral es un proceso en el que varias áreas quedan comprendidas y son negociadas simultáneamente por todos los países pertenecientes al sistema multilateral de comercio (actualmente la OMC). La diferencia sustantiva entre ambas formas de proceder radica en que, mientras la negociación sectorial restringe el universo de lo transable, una ronda, al interrelacionar las negociaciones sobre distintas materias, ofrece un escenario mucho más amplio para hacer concesiones y obtener beneficios.

Durante la Ronda Uruguay se mencionaba con frecuencia la posibilidad de que la existencia de la OMC volvería innecesarias futuras rondas, al contarse con un foro en el que habría una suerte de negociación permanente. Si bien las Reuniones Ministeriales de Singapur y Ginebra parecieron confirmar esto al lanzar dos procesos de liberalización fuera del marco de una ronda - el comercio de productos de la tecnología informática y el comercio electrónico respectivamente - estos continúan siendo casos aislados, relativos a temas de interés fundamentalmente para las economías más desarrolladas.

Para las economías en desarrollo, la fragmentación de las negociaciones comerciales, si bien aceleraría la conclusión de acuerdos en áreas específicas, podría resultar contraproducente. Careciendo de una estructura que, como la de la OCDE, permita una preparación más cabal, estos países podrían encontrarse en situación de desventaja en un escenario de proliferación de pequeñas negociaciones. En un sistema de rondas, la negociación de la agenda generalmente da a los países algún tiempo para diseñar sus propias agendas. Los cuatro años de preparación de la Ronda Uruguay (1982-86) permitieron generar gran cantidad de áreas de negociación, con lo cual, en la Declaración de Punta del Este, quedó reflejado un compro- miso entre el programa de trabajo de los países industrializados y la más tradicional que venía de la Ronda de Tokio. La existencia de rondas es una garantía de que se forje una agenda equilibrada.

(Cont...)

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TPP: oportunidad para estar más cerca de Asia

Acercarnos a Asia fue, hasta hace poco menos de una década, una opción poco explorada para nuestros países que tradicionalmente visualizaron a EE.UU. y la Unión Europea como sus socios naturales y casi únicos. Sin embargo, la realidad de hoy es un tanto diferente y países asiáticos como China, Japón y Singapur ocupan ese espacio "natural" en la agenda comercial latinoamericana.

El tejido de las relaciones comerciales entre América Latina y Asia es cada vez más cambiante, complejo y diversificado. Parte de esa realidad son las actuales negociaciones para un Acuerdo de Asociación Transpacífico (TPP), donde participan Chile, México y Perú. Precisamente con el objetivo de acercarnos a la visión asiática respecto al continente, el Profesor Vinicio Sandí abre esta quinta entrega de la Revista Puentes con una valoración sobre el aporte de los países asiáticos en el TPP, así como algunas reflexiones respecto a las implicaciones para la región.

Hilando más fino, la consolidación de estructuras tipo TPP reviven la discusión entre competencia y coexistencia de las esferas multilateral y regional. No obstante, más allá de este aparente dilema, una de las mayores fortalezas del sistema multilateral de comercio es su Mecanismo de Solución de Diferencias. En este sentido, Raúl Torres, Consejero en la División de Desarrollo de la Secretaría de la OMC, analiza en su artículo el uso que los países latinoamericanos le han dado a este medio de defensa a fin de revisar su efectividad, utilidad y por supuesto sus puntos flacos.

En seguimiento a la serie de artículos sobre género y comercio, Alejandra Eguíluz, Alma Espino y María Inés Vásquez en este número nos exponen en su pieza editorial cómo utilizar iniciativas concretas de comercio para promover la equidad de género y el empoderamiento a través de proyectos de promoción comercial y acceso a mercados.

Uno de los casos más sonados en el ámbito multilateral ha sido el uso de la etiqueta "dolphin safe" y con ello el debate sobre la legitimidad de su aplicación para lograr los fines perseguidos. Marie Wilke, Oficial del Programa de Derecho Comercial Internacional del ICTSD interpreta el fallo del Órgano de Apelación de mayo pasado, abstrayendo las principales lecciones de una de las controversias más emblemáticas sobre comercio y medio ambiente.

Finalmente, el Doctor Cheikh Tidiane concluye esta quinta edición de Puentes con un artículo sobre la gobernanza del desarrollo sostenible a través de su interpretación de los alcances de la reciente Cumbre de Río+20.

Una vez más esperamos que esta entrega sea de su agrado y con el mayor ánimo les instamos a enviar sus contribuciones y sugerencias a la dirección electrónica puentes@ictsd.ch.

El equipo de Puentes

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Volume: 
13,
Number: 
5
Date period: 
Wednesday, 26 September 2012 - 4:04pm
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Editorial

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¿Viejas recetas o nuevos esquemas de integración en América Latina?

La profundización de la integración regional es evidente y plantea una serie de interrogantes sobre el funcionamiento de los sistemas ya establecidos en contraposición con nuevas propuestas. La distinción entre apostar por los socios regionales o hacerlo por los socios extrarregionales es cada vez más pronunciada, y los intentos por diversificar los mercados de destino a fin de sortear los efectos adversos de las crisis internacionales están impactando la dinámica reciente de las negociaciones comerciales internacionales.

Ante procesos relativamente lentos al amparo de la OMC, los países han optado por avanzar mediante mecanismos más rápidos y eficientes. No obstante, ello también evidencia llamadas de atención respecto a en qué medidas estos procesos promueven un crecimiento económico equilibrado y mejoran las posibilidades de desarrollo de las economías latinoamericanas.

En línea con esta tendencia, la presente entrega de Puentes inicia con la contribución del Embajador venezolano Óscar Hernández, aporta su visión en torno al ingreso de su país al Mercado Común del Sur (Mercosur),  ocurrida el pasado 31 de julio, y las repercusiones que el mismo tendrá sobre la economía de Venezuela. En otro orden de ideas, Ella Kokotsis de la Universidad de Toronto realiza una valoración de los resultados de la recién efectuada cumbre del G-20, dando una perspectiva sobre el nivel de cumplimiento de los compromisos asumidos en cumbres anteriores y de cómo la responsabilidad y la autoevaluación son aspectos cruciales para el adecuado posicionamiento y legitimidad del grupo.

Francisco De Rosenzweig, Subsecretario de Comercio Exterior de México, por su parte, nos brinda un panorama de las razones que fundamentan la aceptación del ingreso de México a las negociaciones del Acuerdo de Asociación Transpacífica (TPP), y la importancia de éste para la economía mexicana, sobre todo en el marco de las cadenas de suministro globales.

Ligado a la temática integracionista del continente, Dorotea López y Felipe Muñoz del Instituto de Estudios Internacionales de la Universidad de Chile, analizan la realidad de la recién formada Alianza del Pacífico y plantean recomendaciones para  que la misma sea viable y eficaz. A su vez, Sergio Escudero y Pedro Roffe, revisan la fundamentación y el funcionamiento de los sistemas de monitoreo de la protección de los derechos de propiedad intelectual desarrollados por EE.UU en el marco de su Ley de Comercio, en la que se ha incluido  una parte importante de los países de la región.

Finalmente, en seguimiento a la relación entre género y comercio que Puentes está cubriendo, Diana Ramírez de la CEPAL revisa aspectos relacionados con la productividad agrícola de la mujer rural en Centroamérica y México, y de los obstáculos de la misma para potenciar el desarrollo local de sus comunidades.

Los invitamos a enviar sus contribuciones con el objetivo de que juntos incrementemos la discusión sobre la dinámica comercial de la región y sus vinculaciones con el  desarrollo sostenible. Sus opiniones y comentarios son siempre bienvenidos en puentes@ictsd.ch.

El equipo de Puentes

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Volume: 
13,
Number: 
4
Date period: 
Sunday, 12 August 2012 - 8:18pm
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G-20 y Río+20

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Nos encontramos en un panorama de intensas negociaciones en torno al orden económico internacional y los equilibrios necesarios que deben establecerse para potenciar un crecimiento económico que no sacrifique los recursos naturales. Precisamente la agenda internacional de las siguientes semanas genera expectativas por los eventuales cambios en los lineamientos de política que permitan apuntalar un crecimiento más equilibrado, donde los intereses de los países en desarrollo sean tomados en cuenta.

Puentes participa en la Cumbre de Jefes de Estado de los países del G-20, que tiene lugar en Los Cabos, México y en la Cumbre Río +20 que ocurre en Brasil. En la presente entrega presentamos un compendio de artículos que revisa los temas prioritarios para el foro económico y financiero y la Conferencia de Naciones sobre Desarrollo Sostenible, además de otras cuestiones relacionadas con el comercio de la región.

Agradecemos el aporte de la Embajadora Lourdes Aranda, subsecretaria de relaciones exteriores de México y Sherpa del G-20, quien nos concedió una entrevista exclusiva sobre los temas de la agenda del G-20, su relación con Río+20, y las expectativas de México durante la presidencia del foro. Sophia Murphy, a su vez, complementa la reflexión sobre la eficacia del grupo con su contribución respecto a la agenda agrícola del G-20 y la necesidad de atraer nuevamente la atención a la productividad agrícola y la volatilidad de los precios de los alimentos.

Marianne Schaper, de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) nos brinda un enfoque estructural sobre Río+ 20 con base en los nexos existentes entre consumo, producción y comercio. Por su parte, la ex viceministra de Comercio Exterior de Colombia, Magdalena Pardo de Serrano, presenta un balance de los resultados y perspectivas del TLC entre Colombia y Estados Unidos a propósito de su reciente entrada en vigor. Por último, Alissa Ghils analiza las condiciones de la fuerza laboral femenina en la industria florícola de Colombia, y las expectativas para la misma en el marco del citado acuerdo comercial.

Esperamos que la revista, que busca fortalecer el conocimiento de la relación entre comercio y desarrollo sostenible en América Latina, sea de su agrado. Los invitamos a enviarnos sus opiniones y sugerencias a puentes@ictsd.ch.

El equipo de Puentes

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Volume: 
13,
Number: 
3
Date period: 
Monday, 18 June 2012 - 7:30pm
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Puentes estrena imagen y concepto

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A partir de ahora incrementamos la frecuencia de la revista en respuesta a una mayor demanda de artículos y comentarios de expertos, según las encuestas que  emprendimos hace algunos meses con nuestros lectores. De igual forma, hemos reestructurado nuestras entregas quincenales de noticias para alertar sobre hechos relevantes conforme vayan sucediendo. Los invitamos a consultar nuestra página web, donde constantemente estamos colocando noticias e información pertinente. Un resumen de lo más destacado y reciente está disponible en la nueva sección de la revista llamada Sala de prensa (página 24).

El nuevo diseño es el resultado de incontables horas de investigación y consulta para modernizarnos y responder mejor a las necesidades de nuestra audiencia. La nueva revista es visualmente más ligera, requiere menos tinta para su impresión y está optimizada para facilitar su lectura en monitores, dispositivos móviles y tabletas.

En este primer número de la nueva etapa de Puentes incluimos una variedad de artículos sobre aspectos relevantes para la región en temas como propiedad intelectual, acuerdos comerciales, dimensión social de la globalización, cambio climático y medio ambiente.

Agradecemos el aporte de Johanna von Braun respecto a la negociación de los capítulos de propiedad intelectual en los TLC de los EE.UU. con Colombia y Perú; de Suyen Alonso Ubieta, editora de Puentes, en torno al Informe del Comercio 2011 de la OMC sobre los acuerdos comerciales preferenciales; y de Luis Alonso Sancho sobre la "diáspora" laboral como elemento para el desarrollo en América Latina.

En esta edición también incluimos las colaboraciones de Marisa Escobar, Francisco Flores López y Victoria Clark del Stockholm Environment Institute sobre desarrollo sin carbono en América Latina y el Caribe a través del uso de herramientas para la planificación de agua y energía; y de Roy Mora, Fernando Sáenz y Jean François Le Coq en relación a los conceptos de servicios ambientales y servicios ecosistémicos, y su aplicación práctica en Costa Rica.

Como siempre, agradecemos su preferencia. Próximamente dedicaremos un espacio a las cartas y sugerencias a los editores, por lo que los invitamos a enviarnos sus opiniones a puentes@ictsd.ch. Esperamos que nuestro esfuerzo y el de las instituciones que representamos sea de su agrado y que contribuya a nuestro objetivo de fortalecer el conocimiento de la relación entre comercio y desarrollo sostenible en América Latina.

Muchas gracias.

El equipo de Puentes

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Volume: 
13,
Number: 
2
Date period: 
Wednesday, 2 May 2012 - 5:42pm
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Editorial

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Estimado (a) Lector (a),

El año 2012 es cabalístico para algunas culturas. Para Puentes este año es un momento de cambios, maduración y nuevos retos pues en los próximos meses, al igual que las demás publicaciones de ICTSD, estaremos concretando un proceso de rediseño de nuestra presentación y páginas web.

Queremos de esta forma actualizarnos, atender mejor sus necesidades de información y análisis, mantener un canal fluido de comunicación con los diferentes actores y sumar más voces a nuestro debate constante sobre comercio y desarrollo sostenible. Esperamos cumplir ese objetivo.

En esta primera edición del volumen IX de la revista Puentes, primero hacemos una recapitulación de la Octava Ministerial celebrada a fines de 2011, sus puntos favorables, como la adhesión de Rusia, y sus flaquezas, como el continuado estancamiento de la Ronda Doha durante otro año más. Reflexionar sobre la situación actual del sistema multilateral de comercio podría darnos cierta luz sobre las perspectivas de la gobernanza económica global en el corto plazo.

Este año además se celebra el vigésimo aniversario de la Cumbre de la Tierra en Rio de Janeiro. Es cierto que la conferencia Rio+20 no cuenta con una agenda de trabajo muy ambiciosa o vinculante, pero la ocasión y los trabajos preparatorios pueden propiciar esfuerzos nacionales hacia economías verdes y sustentables. La opinión de Luiz Fernando do Amaral es muy oportuna en ese contexto.

Ecuador, a diferencias de otros países de América Latina, no firmó un acuerdo comercial con la Unión Europea, lo cual, en un futuro cercano, impactará negativamente sus exportaciones de banano. Giovanni Anania, profesor de la Universidad de Calabria en Italia, nos presenta un análisis sobre cómo los diferentes acuerdos e instrumentos de política comercial implementados por la UE afectarían la competitividad tanto del sector banenero exportador como de la economía en su conjunto.

En ese apartado sobre Latinoamérica también encontramos un artículo de Demián Dalle y Juliana Peixoto, cuya tesis es que Argentina y Brasil son dos economías con lazos de peso, interdependientes, pero con ciertas tensiones internas que deben resolver a la brevedad si quieren hacer frente a la creciente competencia con China y los países del Sudeste Asiático.

El cambio climático, por su parte, sigue ocupando un lugar prioritario en la agenda política internacional. Tal es el caso también de la Unión Europea, que este año agregó a la aviación civil en su esquema de comercio de emisiones, mejor conocido como EU ETS. El impacto para los países en desarrollo, otros sectores del transporte y el conteo europeo de emisiones contaminantes son algunos de los elementos que Jasper Faber y Linda Brinke desarrollan en su artículo.

Luego presentamos una versión reducida del análisis legal de Marie Wilke y Hannes Schloemann en relación a las implicaciones del fallo en el caso Atún-Delfín II, que apenas hace unos días fue apelado. Las constaciones del grupo especial son muy interesantes pues las normas de etiquetado que en principio deben considerarse voluntarias, en la práctica pueden tener efectos vinculantes, y por lo tanto estar sujetas al Acuerdo sobre Obstáculos Técnicos al Comercio de la OMC.

Por último agregamos un artículo de Alan Matthews sobre la Política Agrícola Común de la Unión Europea que empezará a regir en 2013, y la cual busca mayor equidad y equilibrio con el medio ambiente. Al respecto, el autor hace hablar sobre cómo las nuevas modificaciones propuestas, en especial las relacionados con los pagos verdes, intentan perseguir fines más allá de los ambientales.

Como siempre, esperamos que esta entrega sea de su agrado

Gracias por seguir con nosotros.

El equipo de Puentes.

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Volume: 
13,
Number: 
1
Date period: 
Tuesday, 28 February 2012 - 5:07pm
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El pez espada enfrenta a Chile y la UE

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La controversia en torno a la decisión chilena de 1991 de no permitir el acceso de los buques pesqueros españoles a sus puertos para reexportar pez espada aparece como el primer escenario en el que entran en conflicto la jurisdicción de uno de los foros internacionales más importantes relacionados con el medio ambiente y la OMC, y el primer caso en el que se plantea una discordia entre las normas de la OMC y normas ambientales adoptadas multilateralmente.

En agosto, mientras fracasaban las consultas entre la UE y Chile en la OMC y la primera hacía saber que llevaría al país suramericano a un Panel en septiembre, la misma UE aceptaba el establecimiento del Tribunal de Arbitraje en el ámbito de la Convención de Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar (Convemar) solicitado por Chile respecto al mismo tema.

Los recursos marinos siguen dando muestras de ser uno de los sectores en los quela relación entre el comercio internacional y la sustentabilidad se manifiestan mas claramente. En el pasado número de Puentes, dos artículos daban cuenta de la sobreexplotación de la merluza y el pepino de mar como consecuencia de la presión de flotas subsidiadas, en particular europeas, y la demanda de los mercados internacionales. Hace poco el debate sobre subsidios pesqueros recibió un nuevo impulso en el Comité de Comercio y Medio Ambiente de la OMC (CCMA).A comienzos de la década de los 90, la Comisión Internacional para la Convención del Atún Atlántico, de la que la UE es parte, recomendó limitar las capturas de pez espada en el Océano Atlántico. Esta decisión impulsó a los pescadores españoles a trasladar sus actividades al Pacífico Sudeste, en aguas de altamar adyacentes a la Zona Económica Exclusiva (ZEE, 200 millas) de Chile. La entonces Comunidad Europea subsidió este nuevo emprendimiento.

Chile considera el pez espada como en plena explotación en su ZEE. Dado que esta es una especie altamente migratoria, Chile sostiene que la captura que realiza la flota española es en efecto una captura del mismo stock explotado dentro de la ZEE, lo cual pone a la especie (y su explotación en la ZEE) en peligro. Cabe anotar que casi todos los permisos de pesca de pez espada en la ZEE han sido adjudicados a pescadores artesanales.

En 1991 Chile decidió entonces adoptar medidas. Amparándose en la Convemar, que le permite proteger el recurso en la ZEE y la alta mar adyacente (ver legislación interna, Ley General de Pesca y Acuicultura y decretos específicos para el pez espada)y en el art. XX del Acuerdo General sobre Aranceles Aduaneros y Comercio (GATT),Chile decide la prohibición del uso de sus puertos para el desembarco y la reexportación de pez espada capturado por las flotas que operan en la alta mar adyacente ala ZEE. Esto implica una pérdida de competitividad para las exportaciones de la UE al mercado norteamericano además de bloquear las exportaciones a Chile.

Desde entonces se han entablado una serie de negociaciones infructuosas entre ambas partes para encontrar un acuerdo de cooperación, que incluyó la creación de una Comisión Técnica de Pesca Chile-UE de escasa actuación.

En vista de la falta de resultados, Chile impulsó la negociación de un acuerdo subregional de pesca en el marco de la Comisión Permanente del Pacífico Sur, y llevó el caso a los mecanismos de solución de diferencias de la Convemar. La UE, por su parte, determinó que "la prohibición de desembarco de pez espada en puertos chilenos violaba las obligaciones establecidas en el artículo V (sobre libertad de tránsito) del GATT", con lo que allanó el camino para presentar un reclamo ante el Mecanismo de Solución de Diferencias de la OMC (MSD), solicitando consultas con Chile (primer paso en el procedimiento).

Las consultas en el MSD fracasaron debido, por un lado, a la exigencia europea de que Chile flexibilizara la medida mientras se negocia un acuerdo de cooperación pesquera y se reactiva la Comisión Técnica, y, por el otro, a la decisión chilena de mantener la cuestión como un caso de conservación de recursos naturales y no como un asunto comercial y su rechazo a las condiciones de flexibilidad propuestas por la UE. Se espera que la UE formalice la solicitud de un Panel sobre el tema en la próxima reunión del Órgano de Solución de Diferencias de la OMC (OSD).

La Argentina, que tiene que lidiar con un problema similar de sobrepesca en el caso de la merluza, estaría dispuesta a apoyar el reclamo chileno. Cabe recordar que Argentina tiene un acuerdo pesquero con la UE que ha sido culpada en parte por el colapso de la merluza (ver Puentes Vol. 2No.5). Noruega, por su parte, ha manifestado su intención deformar parte del proceso tanto en la OMC como en la Convemar.

(Cont...)

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Volume: 
3,
Number: 
1
Date period: 
Wednesday, 21 June 2000 - 5:02pm
Publication: 
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128959
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